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La amante de mi jefe

Capítulo 4 Un beso y un rechazo

Palabras:1398    |    Actualizado en: 26/10/2023

lienta, sintiendo mi cuerpo adolorido, a

, estábamos tapados con la manta y muy acurrucados. Mis ojos se abrieron al darme cuenta de la situación con mi jefe, p

odía apreciar sus pestañas largas y sus cejas gruesas. Nuestras caras estaban muy ce

, tocándolo suavemente. No tenía barba, lo que lo hacía ver pe

dormía, aferrado a mí como un niño

tras yo dormía. Se suponía que estaba enojado por lo que

cativos labios. Me sentía afortunada de ser su asistente personal y poder est

r Walton abrió los ojos. No quería pensar que estuvo

rdían por lo sonrojada que estaba. No sabía cómo explic

incómodo silencio entre nosotros. El señor Walton solo me mi

habló con una voz ronca. No podía distinguir si es

ía qué decir, además, no era mi culpa. Yo no le p

ú..

ama. -Por fin pude hablar, pero traté de evadir el tema. Sin

s, no podía dejar que durmieras en el sofá; estaba haciendo mucho frío. -Explicó. Sentí que mi respiraci

o fue mi intención. Sobre lo que acaba de pasar, no... lo pude evitar. Me disculpo nue

do una ceja-eso quiere decir que te atr

pregunta? No me atrae; me gusta. Estoy enamorada. Es el hombre que amo como tonta. En verdad, estoy demente. Me enamoré

almado, pero jamás me esper

domen. ¿Qué es esta sensación? ¿Es lo que creo que es? Miré dentro de las cobijas y era..."la co

o se estaba sintiendo extraño, y mis mejillas estaban rojas. Él me tenía atrapada en sus brazo

ió. Yo cerré mis ojos haciendo una mueca extraña. Es que, en ve

así con usted -añadí, abriendo nuevamente mis ojos. Él me estaba

do. Además, fuera de la oficina, puedes llamarm

decirle señor Walton. Además, ¿qué quiso decir o q

no puedo tener este tipo de confianza con usted -hablé sonando severa, a

l ceño. Lo último que quería era que se molestara. C

Eduard -me d

enté la unión de sus labios con los míos de una manera bastante feroz. Me sorprendí mucho ante su acción. Comenzó a besarme inten

os temblaron y se pusieron sensibles a los suyos. Terminé cediendo a

o a otro, él me besa de la nada. Solo lo conocí el día anterior y se convirt

encima de mí, estábamos dentro de las cobijas, y pude sentir algo. Su mano estaba subiendo el camisón

tan rápidamente. ¿Qué pensará de

de encima y levantarme de la cama de manera rápida. Él se quedó

ambién se levantó de la cama y se puso en frente de mí, tomando mi

dije que no eres mi tipo -recalcó nuevamente-. Toma tu

rme. Primero dice que no soy su tipo, luego me besa, y después lo vuelve a

a secado la noche anterior y me la coloqué en el baño. Él había salido de la habitación m

ndo con alguien por teléfono. Salí del apartamento sin despedirme para no interrumpir. Me sentí estúpida. Apenas me conozc

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La amante de mi jefe
La amante de mi jefe
“Sandra Stanley, una mujer hermosa que tiene una fantasía con un hombre poderoso, Eduardo Walton Ferrero, es su amor platónico desde hace mucho tiempo, solo lo veía por la televisión y periódicos, pero jamás se llegó a imaginar que terminaría siendo su asistente personal. Ella se convierte en su asistente, siente que es muy afortunada por eso ya que lo ama, aunque, él no lo sabe. En Eduardo se despierta un deseo hacia ella, llegan a tener mucha cercanía hasta que entran en un romance secreto, con lo que Sandra no contaba era que Eduardo tenía a su prometida y tiene pensado casarse. Sandra se sentirá engañada, sufrirá mucho por ese amor que no es correspondido, solo lo puede tener en su cama y en su corazón, pero, ¿Eduardo siente lo mismo? Sandra conoce a otro hombre, solo comienza con una amistad, Eduardo se vuelve posesivo y dominante con ella, no quiere que pose sus ojos en alguien más, sin embargo, el día de la boda de Eduardo se acerca, Sandra decide alejarse de él, estar cerca del hombre que ama le hace daño y no puede soportar que esté en brazos de otra mujer. ¿Se arrepentirá Eduardo de casarse? ¿Sandra quiere mirar a otro horizonte? ¿Nace el amor? ¡Ayúdame a descubrirlo!”