La Maldición del Zapateado
les me agarraban por los brazos. "¡Está m
fija en mi madre, fría y calculadora. "Annabel H
ndo contra los policías. "¡Mírela! ¿Cree que esta
na desesperación que nunca antes habí
ención finalmente volviéndose
metros del mío. Su voz era u
este espectáculo? ¿La transmisión en vivo, la acusa
pregunté, la confusión m
s en su apartamento, colgado de una viga. Parecía un suicidio, i
sa, saborean
ADN debajo de su
ó mis pulmones.
cido a Alejandro Vega. ¡Nunca
su bolsillo. Dentro había un solo cabello largo y oscuro. "Los forense
o horrible. Ella sabía que la policía tenía esta "prueba". Sabía que venían a por mí.
por la conmoción, ahora me miraba con odi
esin
su propia
nstr
a ti. Tu 'suicidio' no iba a ser físico. Iba a ser esto. La condena de todos. Una muerte social. Ser odiad
e diseñada. El verdadero asesino no solo quería matarme, quería destruir mi nombr
as me sacaban del teatro. Los gritos de la multitud eran un rugido ensordecedor. Vi e
se apoderó de mí. No podía termi
que es
esposadas. Solo
ordí la muñeca izquierda, rompiendo la p
ando!", gritó uno
e, las sirenas aullando,
nica opo
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