Sin segundas oportunidades: Adiós, Sr. Rompecorazones
ciopelo, y su mirada se cruzó con l
", dijo, haciendo una pausa antes de aña
la vuelta, se quitó la b
alina hasta que salió d
ompañada de un asistente masculino,
Murphy no está presente, ¿no deb
arse, un hombre le puso u
uzadas, con una expresión que dejaba clara s
ra asegurar el acuerdo, Catalina no t
de licor fuerte bajó por su
sistencia!", elogió el tipo, levantándose para s
y, la señorita Gill, es una belleza. ¡Hoy
rostro lleno de arrugas, y su mirada
la copa de sus manos, reprimiendo el asco. "S
a hacia atrás y se bebió el
favor, tome asiento". El hombre apoyó a Catalina po
colocó su brazo sobre el re
e con zapato empezó a tantea
, apartando sutilmente su pierna
compañaba fue arrinconado, con
los presentes en el salón pr
eramente mareada, p
Alfredo, ¿podríamos firm
o apestando a alcohol. "Señorita Gill, tengo la cabeza h
respaldo de la silla de Catalina a
me acompañas
dó en silencio
joven con malas intencion
usa, sin dejar de sonreír,
lina fuera de la habitación,
a de Murphy. ¿Quién sabe cuántas vec
sa, y su figura parece b
que tardará el señor
lo más y agarró su celular y marcó con
tos, la llamada
ema! ¡Catalina fue llevada arriba por e
del otro al otro lado de la línea y rápidamente relató cómo Ca
sigue ahí? ¿Qué debo hacer? ¿D
del otr
cente llegó, carente de emoción: "
ada se