icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

QUÉMAME ALFA

Capítulo 2 Dos

Palabras:1170    |    Actualizado en: Hoy, a las 06:05

DE S

obligué a salir. Mis zapatos resonaban suavemente contra el suelo de már

s de oro y sombras sobre el suelo. Estaba a medio camino del ala de invit

r por una escoria

det

ón primero... suave, burlona, completa

on una bota cruzada sobre la otra, la luz del fuego se refleja

color que lo identificara

o. Mandíbula afilada, cabello oscuro cayendo descuidadamente sobre su frente, ojos c

la parte delantera de mi vestido ar

oyado en la pared. "¿En seri

zco", murmuré. "No d

no debería. Pero parecías nec

cir

na lenta sonrisa. "Eres bastante Alfa. El

ciertas. Crucé los brazos sobre el

"¿Sigues defendié

llame

no? Te q

e su voz me aceleró el pulso.

mí con pasos tranquilos y pausados. R

on claridad. Sus rasgos eran afilados pero no crueles, de ese tipo de atracti

en voz baja. "¿Cómo

lva

l sonido. "Bonito. Pero cre

io, casi me encontré sonriendo. "

do tengo

rada, hacia el arco abierto que da

mundo muerto. Y n

a risa, pequeña

nada. So

go lejano le hubiera llamado la atención-

guntar más, pero él retrocedió, y l

no te ven, conejita -dijo en voz baja-. Gu

guntarle su nombre, se dio la vue

siguiéndome como un latido. Ni siquiera me di c

ió más vacío despu

bía estado. El aire aún conservaba un rastro de él... algo oscuro y

Por la humillación. Por perder todo lo que creía t

pero de alguna manera, ese desconocido había hecho que el peso en m

ma, negando con la cabeza. "

hizo sonre

o de piedra. Las antorchas silbaban en sus soportes, proyectando una luz

pujé la puerta y entré. El aroma a lavanda inundaba el espacio... alguna de las c

las flores blancas junto a la ventana, la bata doblada al pie de la cama, las horquillas p

de una obra que había termi

zo. Durante un largo rato, me quedé mirándolas fijamente. Las marc

seando que el recuerdo se desva

os lobos celebraban la nueva alianza. Tal vez incluso el propio Aedric, s

ía g

ía l

todo, que

lida, cansada, con los ojos hinchados por las lágrimas que me negaba a dejar caer. La chica que me miraba no pa

a mi reflejo. Encontraré un nuevo lug

iarlas. No sabía adónde iría. El mundo más allá de las tierras de

ea de quedarme

uedó en penumbra. Solo quedaba la luz de la luna que

anas estaban frías contra mi piel. Sentía el

mi cabeza... el momento en que Ae

siquiera había sido de

ió más

Obtenga su bonus en la App

Abrir