QUÉMAME ALFA
DE S
mí misma q
ando la luz que se desvanecía. El sonido de risas, música y celebración subía
r, se sentía como u
ré. No les daré
e negaba a quedarse quieto. Necesitaba verlo con mis propios
toso. Sin lazos ni flores. Me recogí el pelo y salí de mi habita
ica. Aplausos. El olor a carne asada y vino. T
las miradas estaban puestas en Aedric, que estaba junto a su nueva compañera
perfect
manera que me rev
en el pecho. Me ardían los ojos al verlo deslizar un anillo de plata en
n al fondo gritó,
dades, h
cabeza giró hacia la voz. Era profunda, suave, con
. aunque no p
tes, profunda...
. Su rostro cambió de una sonrisa
aquí? -pregu
multitud. "¿No puedo ir a celebrar tu día especial? Es
lgunos susurraban. Otros retrocedieron
lado para echar un vistazo, pero solo vi una figura alta ve
e. "Di lo que viniste a deci
, hermano. Siempre tan serio. Directo al grano
runció el ceño. "¿De
do seis años... no me digas que tu memoria se ha vuelto vieja." Un sile
ó el estómag
mente. Esa voz.
o pod
ideció. "¿Cómo quieres
ntemente larga como para que
hombre volvió a so
añera Sylvara. L
cómo re
hacia el sonido. El hombre dio un p
cuyas palabras me hicieron sentir mejor. El que me había llamado coneji
ento, no p
u mirada era penetrante, serena, casi divertida, pero ha
resonaba co
u nombre... y en cuanto l
el
en V
. El maldito. El
s durante años... historias de sangre, rebelión y poder que hací
un destello de incredulidad en
stoy seguro de que me oíste bien, hermano
l pasillo. Se me hizo
furioso. No es alguien con qu
quieres quedártela?" Dio un paso más cerca, con los ojos fijos en los míos. "Dámela. Que se un
a. Sentía como si se m
ndo, algunos mirándome con lás
ntraron por un breve y doloroso segundo. Había cu
a Kaelen y dijo en voz
pareció d
espiración. Se m
e lo hab
gado... como si fuera su pro
diente y aguda. "No p
e quebraron. Mi voz
aneció fija en mí. Tranq
dad... fuera lo que fuese este juego,
cionada. Humi
arte de mí juró que