QUÉMAME ALFA
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r
n el que había soñ
mis piernas como agua. La seda brillaba con mis movimientos, captando la luz a cada paso. Mi cabello est
edric Veyr m
ñera pre
uro pr
jor a
había esperad
e pensé que mi corazón iba a estallar
no en el estó
todo,
s tu m
sos, el roce de la ropa. El aire olía a pino y tierra, limpio y dulce. Las linterna
is pies, aterrizándome. La sala estaba llena... lobos de todos
iano levant
ión del Alfa Aedric Veyr y la Omega Sylvara Ryn
con di
celeró
fin se había
nces..
dr
ostro era tranquilo, serio, pero hermoso, como lo había memorizado hacía muc
da contra la mía. Mi lobo se agitó con más fuerza, emocio
omenzó el an
s envolvió como
respiración s
os, dejando que el momento
enton
sol
e soltó d
e recorri
Su expresión era tensa. Cerrada. No era la calidez que
etuvo, tartamud
o comenzó a reco
te, como si alguien la estuviera
usurré. «¿Qué
lmente lo hizo, su mirada era distan
er esto", dij
e golpearon co
n me dio
tó la res
ro de mí
"¿Qué quieres decir?" Parp
dijo. "Simplemente no
nredaron en su cabello, tensos y temblorosos. Sintió una opresión en el pecho y la respiración entre
abras como polvo. Su mirada no se suavizó. Eran distantes, ilegibles, como
ijo. "Me he comprometido con otra.
e nubló por
o... y fue enton
anco escarcha. Nos observab
pañera. Mañana por la noche m
quedó en
de mí se q
ente... Intentan
do rápido fuera a hacer
laban l
nos se me resbaló de la
paso adelante. "Me lo prometiste.
arlo, agarrándolo del br
esesperada que sonaba mi voz. "Te lo promet
siquiera
e giró y cami
ejó d
do lo que habí
ros se elevó como
nos conmocionados, otros compadeci
a la ga
nudo en
brotaron
aví
nos temblorosas y se l
ó por el pasillo. "No soy tu juguete,
iera se
ó cam
da, mi supuesta familia... ofreci
cida
r palabra que dijera. Estaban celebrando
a pequeña lágrima dentro de mí. Me quedé paralizada, escuch
ntí p
isi
de
que
as cintas plateadas esparcidas, aunque ya no significaban nada. Tal vez la
lones y miré fijamente el
en un susurro
no fui su
o resp
sil
.. abriendo las
mi cabello. Desde afuera, llegaban sonidos tenue
se convirtió en
como si algo me arañara desde dentro, pero aun así... no había lágrimas.
vo casi a oscuras, hasta que las linternas se a
ntamente, me
ido se
as mano
en los
na vertebral
dido a mi
o mi lugar e
ue alguna vez había esp
noc
nc
mí misma...
iviré a
e rom
iere. Es su pér