Vivie Doeringer
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Libros y Cuentos de Vivie Doeringer
Su Traición Me Lástima
Urban romance Estaba allí, por centésima vez, un anillo en mi bolsillo y la esperanza en mi mirada, listo para sellar siete años de amor y paciencia con Sofía, la reina de los bienes raíces.
Pero mi mundo perfecto se derrumbó con una vibración en mi teléfono: la vi, en la pantalla, en un festival masivo, besando apasionadamente a otro en un video que ya era viral.
La humillación no fue privada; se volvió un espectáculo público, el entretenimiento de la tarde para millones, mientras las notificaciones zumbaban y las miradas de lástima me taladraban el alma.
¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Cómo la mujer por la que lo di todo, me expuso a la burla más cruel imaginada? ¿Acaso mi lealtad era solo un chiste para ella?
Apagué el teléfono, y con la dignidad hecha jirones, me levanté y supe que era el momento de dejar de esperar por ella y empezar a vivir para mí. La Esposa Olvidada Vuelve
Suspense El aire espeso del salón de fiestas de lujo se convirtió en el grito ahogado de mi hija, Camila, luchando por respirar.
Sus labios se tornaban azules, sus ojos, antes brillantes, ahora nublados por el pánico.
Un trozo de pastel de almendras, obra maestra de Andrea Torres, la nueva pareja de mi esposo y la mujer que me había robado todo, yacía a medio comer.
"¡Ayuda! ¡Mi hija no puede respirar!", imploré, mi voz rota por el terror.
Pero Ricardo, mi esposo, el padre de Camila, no vio a su hija asfixiarse. Me vio a mí.
"¡¿Qué le hiciste?!", espetó, su rostro marcado por una furia que solo yo conocía.
En un acto de humillación pública que se grabaría en mi alma, me arrastró por el cabello y hundió mi cara en el vómito agrio de mi propia hija.
"Límpialo. Ahora", ordenó, mientras la gente observaba, algunos horrorizados, nadie interviniendo.
Mientras yo lamía el suelo, una ambulancia se llevaba a mi pequeña, y Ricardo me lanzó su última advertencia: "Si le pasa algo a mi hija, te juro que te destruyo. Todo esto es tu culpa".
Los siguientes quince días fueron un infierno, noches de desvelo junto a la cama de Camila, mientras Ricardo y Andrea exhibían su "amor" en redes sociales, y yo me consumía con las etiquetas de "zorra negligente" y "mala madre".
"Ricardo Vargas", dije con una calma fría que no sabía que poseía. "Ya no quiero ser tu esposa."
No, no pedía permiso. Informaba. Pero él se negó, y su madre me siseó: "Eres una muerta de hambre que mi hijo recogió de la basura. Camila es una Vargas. Tú no eres nadie para llevártela".
Me fui con mi hija a un pequeño departamento prestado, creyendo que había escapado.
Pero entonces, Instagram me mostró la foto de Ricardo y Andrea en mi casa, formando su "familia", con Andrea etiquetándome para provocar: "@SofiaPerezOficial, espero que tú y Cami estén bien".
Camila me preguntó con su vocecita inocente: "¿Papá ya no nos quiere?".
En ese abrazo desesperado, la verdad me golpeó: Ricardo nunca nos había amado, solo fuimos un error en su vida perfecta.
Por última vez, obedecí una de sus órdenes, asistiendo a la gala de Andrea.
Allí, me enteré de la cruda verdad: mi matrimonio fue una trampa, un sacrificio para liberar a Andrea de un matrimonio forzado. Yo fui el chivo expiatorio en su farsa.
Ricardo me entregó una carta de disculpa, exigiendo que la leyera en voz alta, para limpiar su nombre y el de Andrea.
Pero la Sofía que había lamido el vómito y había sido humillada ya no existía.
"Claro", dije con una sonrisa serena. "Lo haré".
Con una calma aterradora, subí al escenario, lo hice firmar un documento sin leer, y leí cada palabra de esa humillante carta.
Luego, con la espalda recta, bajé. Dejé a mi hija en su auto alquilado y nos dirigimos al aeropuerto.
"Nos vamos lejos, mi amor", le susurré a Camila, "a un lugar donde nadie pueda volver a hacernos daño. A empezar de nuevo".
El avión despegó. Mi guerra había terminado. Y yo, por primera vez, había ganado. Un Destino Cruel: Amor en Cautiverio
Mafia El olor a pintura, cemento y el bullicio de Tepito eran el mundo de Sofía, una artista que plasmaba en murales los rostros olvidados, exigiendo justicia con cada trazo.
Un día, su vida dio un giro brutal cuando "El Patrón", el temible dueño de la ciudad, se fijó en su talento y, sin dudarlo, la secuestró para convertirla en su "artista personal".
Enjaulada en un palacio de oro y miedo, Sofía se vio forzada a fingir amor y adaptarse a un infierno de lujo y crueldad, sobreviviendo a base de engaños, manipulaciones y sacrificios impensables, incluso el de su inocencia y parte de su alma.
¿Por qué ella? ¿Por qué esta cruel paradoja la obligaba a pintar la jaula que la aprisionaba mientras el odio crecía en su pecho? ¿Por qué el hombre que creyó su única familia, Mateo, se convirtió en una sombra indescifrable?
Pero el golpe más devastador llegó cuando Mateo le reveló la verdad: sus padres no murieron en un accidente, fueron asesinados por "El Patrón". Y su abuela, Doña Elvira, lo sabía todo, preparando el terreno para una venganza que trascendía generaciones.
Con la verdad revelada y el fuego de la venganza ardiendo, Sofía, con la astucia de un depredador y la ayuda leal de quienes amaba, se preparó para tomar el trono, no para gobernar, sino para quemar el imperio de sangre de su captor hasta los cimientos. Mi Venganza Nace del Amor Roto
Xuanhuan Hoy, mi algoritmo "Anima Conexión" debía elegir a mi socio.
En mi vida pasada, este mismo día fue el inicio de mi infierno. Lo manipulé para que Ricardo Montemayor, el hombre que yo amaba con locura, fuera el elegido.
Juntos construimos un imperio, solo para que él me despidiera y me humillara públicamente, acusándome de ser una farsante.
"¡Por tu culpa, Sofía tuvo que casarse con otro y sufrir! ¡Ella era el amor de mi vida y tú te interpusiste con tus trucos! ¡Ahora paga por tus pecados!" me escupió, revelando su traición.
Lo perdí todo: mi empresa, mi fortuna, mi dignidad. Morí sola, con el corazón roto, mientras Ricardo y Sofía anunciaban su compromiso.
¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Cómo mi amor pudo cegarme ante su verdadera naturaleza?
Pero el destino, o la energía de mi abuela, me dio una segunda oportunidad. Desperté de nuevo, con todos los recuerdos intactos. Esta vez, "Anima Conexión" elegiría libremente.
Ricardo volvió a aparecer, tan arrogante como siempre. "Todos aquí sabemos que yo soy la única opción lógica. Saltémonos el teatro y anuncia mi nombre."
Pero ya no era la misma Ximena. Mi algoritmo estaba listo para revelar la verdad, y yo, para enfrentarme a mi pasado. Los Cincos Puntos Misteriosos
Moderno El olor a antiséptico del hospital es el último recuerdo de mi vida anterior.
Mi constructora familiar, el sueño de mi padre, quebró, y mis padres, ya mayores y enfermos, quedaron en la ruina.
La única esperanza era ganar el prestigioso concurso de diseño urbano para pagar sus cirugías, pero Camila, mi eterna rival e hija del hombre que nos lo quitó todo, siempre me superaba por "cinco puntos" .
Luché con alma y vida, noches sin dormir; pero Camila ganó, y mis padres, sin esperanzas, murieron poco después, yo les seguí, mi corazón dejó de latir del dolor.
¡Hasta que abrí los ojos! Estaba de vuelta en mi pequeño cuarto, un día antes de la entrega final del concurso, con el amargo mensaje de Camila en mi teléfono: "Sofía, ¿lista para perder mañana? Siempre serás la segunda."
La rabia y la humillación de la vida pasada me inundaron; las "derrotas" previas, siempre por cinco puntos, no eran coincidencia, y cada burla de Camila sobre mi "mediocridad" y el destino de mis padres me taladraba el alma.
El día del concurso, cambié los asientos para que Camila no hiciera trampa, pero aun así, ¡ella volvió a ganarme por cinco puntos!
La desesperación me invadió, hasta que, al ver a mi exnovio Miguel, cómplice y ahora pareja de Camila, recordar su "regalo" y su extraña advertencia de no "mojarlo".
Ahí lo entendí, un dispositivo de escucha en mi collar, ¡Miguel era la clave! Me habían estado engañando, robándome cada idea.
Pero lo más doloroso fue cuando, al deshacerme del collar, Camila volvió a ganarme por cinco puntos y se burló de mis padres enfermos, revelando que el fraude era más profundo, una estafa orquestada.
Esta vez, no iba a caer. Si no podía ganar limpiamente, me aseguraría de que ella tampoco lo hiciera.
En el concurso de becas, entregué un examen en blanco, exponiendo su sistema: ¡Camila sacó un "cinco" ridículo!
Su juego de manipular los "cinco puntos" quedó en evidencia, ¡y ya no me volvería a llevar! La jugada era mía y su imperio de mentiras caería ante la verdad de cómo se levantó sobre las ruinas de mi familia. Renacer de salto de puente
Romance Mi médico suspiró, confirmando lo inevitable: mi leucemia estaba en etapa terminal, y yo solo anhelaba la paz de la muerte.
Para mí, morir no era una pena, sino la única liberación de una culpa que nadie, excepto él, entendía.
Luego, mi teléfono sonó, y la voz fría de Mateo Ferrari, mi jefe y antiguo amor, me arrastró de nuevo a un purgatorio autoimpuesto.
Cinco años atrás, en los viñedos de Mendoza, su hermana y mi mejor amiga, Valeria, me empujó por la ventana para salvarme de unos asaltantes.
Su grito y el sonidFmao de un disparo resonaron mientras huía, y cuando la policía me encontró, Mateo me sentenció con un odio helado: "Tú la dejaste morir. Es tu culpa."
Desde entonces, cada día ha sido una expiación, una condena silenciosa bajo la crueldad de Mateo.
Él me humillaba, me obligaba a beber hasta que mi cuerpo dolía, disfrutando mi sufrimiento como parte de esa penitencia interminable.
Mi existencia se consumía bajo su sombra, una lenta autodestrucción en busca del final.
La leucemia era solo el último acto de esta tragedia personal, la forma final de un pago que creía deber.
¿Por qué yo había sobrevivido para cargar con esta culpa insoportable y el odio de quienes una vez amé?
Solo ansiaba el final, la paz que la vida me había negado, el perdón de Valeria.
Una noche, tras una humillación brutal, una hemorragia masiva me llevó al borde de la muerte.
Sin embargo, el rostro angustiado de mi amigo Andrés, y la inocencia de una niña que lo acompañaba, Luna, me abrieron una grieta de luz inesperada.
¿Podría haber una promesa más allá de la muerte, una oportunidad para el perdón y una nueva vida que no fuera de expiación? Le puede gustar
Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido
Fishin' Floozy Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza.
El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga.
Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia.
"¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro.
Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso.
Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo.
"Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad.
Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre?
Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón.
El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros.
Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió. Anhelando a mi esposo tirano
Xu Shinian Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él.
Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara.
A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano.
Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G".
Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino.
En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo.
"Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa".
Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora.
¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street?
Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus.
Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo.
El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona. Su Venganza, Su Amor Eterno
Jing Yue Liu Guang Mi mejor amigo, Julián Ponce, y mi jefe, Damián Villarreal, habían aniquilado los ahorros de toda la vida de mi familia. Luego me culparon del colapso del mercado, destrozando mi carrera.
Esa misma noche, Damián, el hombre que me había prometido el mundo, me obligó a firmar una confesión falsa, amenazando con quitarle el seguro de gastos médicos a mi madre moribunda.
Firmé, sacrificando todo para salvarla. Pero la traición no terminó ahí. Julián se regodeó, revelando la verdadera cara de Damián: yo solo era un "instrumento útil", nunca parte de la familia. Él había celebrado mi humillación, no consolado a su hija.
Mi mundo se desmoronó. La mentoría, las promesas, la confianza compartida… todo era una mentira. Me quedé sin nada, solo con sueños rotos y una furia que me quemaba por dentro.
¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué el hombre que una vez juró protegerme ahora me arrojaba al fuego? Me quedaba una opción: sucumbir a la desesperación o luchar. Elegí luchar. Reconstruiría mi vida y luego, les haría pagar. Venganza de La Esposa Pura
Nert Stiefez Mi mano se posó suavemente sobre mi vientre plano, una sonrisa ilusionada curvando mis labios.
Quince días de casada y la confirmación, un análisis de sangre positivo: gemelos.
Corrí a la oficina de Ricardo, mi distante esposo, con la esperanza de que esta noticia sellara nuestro amor.
Pero al acercarme a su sala privada, risas crueles me paralizaron.
"¡No puedo creer que esa estúpida de Sofía se lo haya creído todo!", escupió la voz de Javier.
Descubrí horrorizada que mi noche de bodas, la que creí el inicio de nuestra felicidad, fue una apuesta, una violación grupal orquestada por Ricardo, grabada en video y compartida entre sus amigos.
Mi mundo se hizo pedazos.
Ricardo no solo me había usado, sino que al enfrentarlo, me empujó con tal fuerza que perdí a nuestros bebés.
Lo peor es que Camila, su amante, planea ahora usar ese video para destruirme públicamente en la gala de la empresa.
El terror me consume, estoy atrapada, acorralada, sola.
¿Cómo iba a sobrevivir a esta humillación pública que se avecinaba?
¿Habría alguna forma de escapar de esta pesadilla y vengar el infierno que me habían hecho vivir?
Mi hermano Daniel fue mi última esperanza, y su voz al otro lado del teléfono, cargada de ira, prometiendo venganza, me hizo ver que este era solo el comienzo. Me casé con el poderoso padre de mi novio fugitivo
Mo Yufei Estaba sentada frente al tocador con un vestido de Vera Wang que costaba una fortuna, mientras me aplicaban un labial tono "Rojo Virgen". Todo parecía perfecto para la boda del año, hasta que mi asistente entró pálida en la suite, olvidando tocar la puerta.
Me entregó el iPad como si fuera una bomba. En la pantalla brillaba una historia de Instagram: Jaime, mi prometido, posaba en el aeropuerto de París con la leyenda "A la mierda las cadenas. Persiguiendo la libertad". Me había dejado plantada minutos antes de la ceremonia.
Mi padre no entró para consolarme; irrumpió gritando que la fusión empresarial dependía de esa boda. "¡Ve a París y ruégale!", me ordenó, tratándome como un activo financiero defectuoso. Para empeorar las cosas, Pedro, el primo repulsivo de Jaime, apareció ofreciéndose a "salvar el día" y casarse conmigo, mirándome con lujuria mientras calculaba cómo quedarse con mi fideicomiso.
En ese momento, la niña que quería ser amada murió. Comprendí que si no actuaba, sería vendida al mejor postor para cubrir las deudas de mi padre. Me sequé las lágrimas, no por tristeza, sino por una fría determinación. Si tenía que venderme, me vendería al que firmaba los cheques, no a los que vivían de las sobras.
Bajé a la sala VIP privada, ignorando a los guardias, y entré donde esperaba Flechero Madero, el padre de mi novio fugitivo y el tiburón más temido de las finanzas.
Le puse la evidencia de la huida de su hijo sobre la mesa y sostuve su mirada gélida.
"Jaime no volverá y las acciones se desplomarán mañana", le dije con voz firme. "Cásese conmigo usted. Salve la fusión, destruya a Pedro y enséñele a su hijo lo que es perderlo todo".
Flechero sonrió.
Media hora después, caminé hacia el altar. No para casarme con el hijo, sino para convertirme en la madrastra de mi ex y en la dueña de todo.