De Esposa Abandonada a Reina Imparable

De Esposa Abandonada a Reina Imparable

Keely Alexis

5.0
calificaciones
1.9K
Vistas
11
Capítulo

Mi vida era un tranquilo lienzo en una pequeña galería de arte. Creía en mi matrimonio y en los tres años de felicidad junto a Mateo. Todo cambió cuando vi a mi esposo en la televisión nacional. Allí, abrazaba a Sofía, la actriz del momento, que sollozaba: "Estoy embarazada... y es suyo". Mi mundo se hizo añicos. Mateo apareció en casa, no con culpa, sino con un cálculo helado. "Tuve que hacerlo", dijo, "y ahora necesito que te culpes de un fraude fiscal para protegerla". Luego vino lo peor: "Tú también estás embarazada... tienes que abortar, Elena". "Sofía no puede soportar ese estrés", añadió. Más tarde, su madre, mi propia suegra, me encerró en un sótano helado e inhumano. Allí, sola, en la oscuridad y el frío, perdí lo único que me quedaba: a nuestro bebé. ¿Cómo el hombre que amaba, el padre de mi hijo, pudo condenarme a perderlo todo por una mentira? ¿Por qué tanta crueldad humana? Pero el dolor no me destrozó, me endureció. Una pequeña patada, el último eco de mi bebé, resonó: "¡Lucha!" . El silencio lo envolvió todo. Ya no era la esposa humillada. Soy Elena Mendoza. Y mi venganza, fría como la tumba que cavaron para mi hijo, apenas ha comenzado.

Introducción

Mi vida era un tranquilo lienzo en una pequeña galería de arte.

Creía en mi matrimonio y en los tres años de felicidad junto a Mateo.

Todo cambió cuando vi a mi esposo en la televisión nacional.

Allí, abrazaba a Sofía, la actriz del momento, que sollozaba: "Estoy embarazada... y es suyo".

Mi mundo se hizo añicos.

Mateo apareció en casa, no con culpa, sino con un cálculo helado.

"Tuve que hacerlo", dijo, "y ahora necesito que te culpes de un fraude fiscal para protegerla".

Luego vino lo peor: "Tú también estás embarazada... tienes que abortar, Elena".

"Sofía no puede soportar ese estrés", añadió.

Más tarde, su madre, mi propia suegra, me encerró en un sótano helado e inhumano.

Allí, sola, en la oscuridad y el frío, perdí lo único que me quedaba: a nuestro bebé.

¿Cómo el hombre que amaba, el padre de mi hijo, pudo condenarme a perderlo todo por una mentira?

¿Por qué tanta crueldad humana?

Pero el dolor no me destrozó, me endureció.

Una pequeña patada, el último eco de mi bebé, resonó: "¡Lucha!" .

El silencio lo envolvió todo.

Ya no era la esposa humillada.

Soy Elena Mendoza.

Y mi venganza, fría como la tumba que cavaron para mi hijo, apenas ha comenzado.

Seguir leyendo

Otros libros de Keely Alexis

Ver más
La Hija Adoptiva Encuentra a Su Familia

La Hija Adoptiva Encuentra a Su Familia

Ciencia Ficción

5.0

Mi vida terminó en ese escenario, humillada, con los aplausos que me pertenecían robados por mi "hermana" Catalina. Todo fue por el maldito "sistema de intercambio de pasos de baile", un chip implantado por mis padres adoptivos, los Méndez, que me convirtió en una herramienta para el brillo de su hija biológica. Esta vez, el telón se levantaría para una obra diferente, una donde yo escribiría el final. Renací, y el dolor sería para ellos. Hoy, en la audición final para la beca de la prestigiosa Academia de Danza "Alma Gitana", miré a mi familia adoptiva: a mi padre Ricardo, con su expresión calculadora; a Elena, mi madre, con su sonrisa forzada y ojos fríos; y a Catalina, con una mezcla de envidia y suficiencia. Antes de que la música iniciara, mi voz resonó clara y firme: "Mi éxito es inevitable." La confusión del maestro Antonio, la ira de Ricardo y la burla de Catalina fueron la confirmación. Cuando la guitarra flamenca sonó, mis movimientos fueron torpes, descoordinados, una parodia deliberada de la bailarina que era. Cada error, cada paso en falso, se transfería a Catalina a través del chip. Mientras ella recibía mi fracaso calculado, yo obtenía su mediocre ejecución. Días antes, Miguel Reyes, mi hermano biológico, me había encontrado y revelado la verdad: soy una Reyes, de una estirpe legendaria de bailaores de flamenco. Firmé un pacto de guerra con él. En el coche de vuelta, Catalina se burlaba, leyendo comentarios de mi desastrosa audición. Ricardo gruñía que no afectara la reputación familiar. Catalina entonces soltó: "Con los pasos que he estado 'aprendiendo' de Sofía, esa beca es mía." Ahí estaba la confesión del robo. Recordé el día que me implantaron el chip a los diez años, y las palabras gélidas de Elena: "Tu único propósito es ayudar a Catalina. Si ella brilla, nosotros brillamos. Si intentas opacarla, te haremos la vida imposible." Ahora, Catalina me advertía que Alejandro, el hijo de los socios de Ricardo, estaba fuera de mi alcance. "No te preocupes por la suerte, Catalina," le dije al día siguiente, mientras ella me arruinaba el vestido y se jactaba de mi tobillera robada. "Hoy no la vas a necesitar." Mi respuesta la desconcertó. En la academia, Catalina y sus amigas me rodearon, llamándome "fracasada". Sentí la rabia de años de humillación, convertida en un filo helado. Ya no quería su aprobación, solo justicia. Cuando Ricardo me abofeteó públicamente, gritando que a partir de ese momento yo estaba "desheredada y repudiada", no había dolor, solo liberación. El teatro estaba listo. El maestro Antonio anunció los resultados. Comenzó con Catalina: "Cero puntos." Y después, "Para la señorita Sofía...". Me entregaron mi carta de aceptación. Catalina, incrédula, rasgó mi carta de aceptación. Ricardo amenazó con destruir la academia. En ese instante, una voz poderosa resonó: "¡Suéltala!" Eran mi madre, Alma Reyes, la Reina del Flamenco, y mi hermano Miguel. Mi madre me acarició la mejilla, donde la bofetada dolía. "Se acabó, mi niña," susurró. "Mamá está aquí." Catalina llamó a Miguel "naco", sin saber que era el magnate con quien Ricardo y los Walker buscaban un trato multimillonario. Mi madre abofeteó a Elena por torturarme 17 años y señaló la tobillera robada, prueba de su bajeza. Ricardo y Alejandro, el orgullo desecho, se arrodillaron ante Miguel, suplicando perdón. Pero yo exigí justicia legal: "Robo, abuso, la implantación de un dispositivo ilegal... que la ley se encargue." Miguel presentó al técnico que instaló el chip y las grabaciones. Ricardo y Elena se acusaron entre ellos, revelando que Catalina no era hija de Ricardo. Los Méndez y los Walker lo perdieron todo. La función había terminado.

Quizás también le guste

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

SoulCharger
5.0

Lucero creía vivir el sueño de una heredera protegida por su marido, Julián Real, hasta que el silencio de la mansión se convirtió en el eco de una traición despiadada. Ella pensaba que su matrimonio era un refugio para salvar el legado de su padre, sin imaginar que dormía con el hombre que planeaba su ruina. De la noche a la mañana, el velo se rasgó: descubrió que Julián no solo esperaba un hijo con su amante, la estrella Serena Filo, sino que su unión fue una maniobra calculada para saquear la empresa familiar y dejarla en la calle. Su vida perfecta se desmoronó cuando se dio cuenta de que cada beso y cada promesa habían sido parte de una estafa corporativa. La caída fue brutal; Lucero pasó de ser la respetada esposa a una paria humillada, despojada de su hogar y acusada públicamente de extorsión. Mientras sufría el dolor de una quemadura física y el abandono de Julián ante las cámaras, la sociedad le dio la espalda, convirtiéndola en el blanco de una turba que pedía su cabeza. En medio de su desesperación, una pregunta comenzó a torturarla: ¿realmente sus padres murieron en un accidente o fue un asesinato orquestado por la familia Real? La aparición de un documento con una firma comprometedora sembró la duda sobre quién era el verdadero monstruo detrás de su tragedia. ¿Fue Damián, el gélido y poderoso hermano mayor de Julián, quien autorizó la caída de su familia, o es él la única pieza que no encaja en este rompecabezas de mentiras? La confusión se mezcló con una atracción peligrosa hacia el hombre que parece ser su único aliado y, al mismo tiempo, su mayor sospecha. Bajo la identidad secreta de "Iris", la compositora fantasma que mueve los hilos de la industria, Lucero decide dejar de huir para empezar a cazar. Una firma húmeda en un papel prohibido, un pacto oscuro con el enemigo de su enemigo y una melodía cargada de venganza marcarán el inicio de su contraataque. Esta vez, Lucero no será la víctima, sino el incendio que consumirá el imperio de los Real hasta que no queden ni las cenizas.

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

Lyn.
5.0

-¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? -Sí. Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola. Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído. Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo. -Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí. Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba. -Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca. -Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro