Mi Sol Se Puso: El Legado de Iván

Mi Sol Se Puso: El Legado de Iván

Isla Hunter

5.0
calificaciones
68
Vistas
15
Capítulo

Mi vida siempre fue ella, Scarlett. Desde que mis padres murieron, mi tutora fue mi único sol, la amaba con devoción. Pero un día, mi mundo se hizo añicos cuando anunció su compromiso con un hombre al que apenas conocía. Máximo, su prometido, no solo me robó el amor de Scarlett, sino que tramó un plan para destruirme. Falsificó mi historial médico, hizo que un doctor corrupto declarara que estaba perfectamente sano, que todos mis síntomas eran un "trastorno alimenticio" para llamar la atención. Scarlett, influenciada por sus mentiras, me desterró de su hacienda, llamando a mi amor una "obsesión enferma" y a mi enfermedad una farsa. No me creyó, la mujer a la que le di mi alma entera me vio como un mentiroso, un farsante, un "estorbo". Humillado, con mi corazón verdadero fallando, tomé una decisión. El día de su boda, en el Día de Muertos, mientras ella celebraba su "felicidad", mi cuerpo se entregaría a la ciencia, mis cenizas se esparcirían en esta tierra de agave. Sería mi último adiós, mi ausencia eterna, su legado.

Introducción

Mi vida siempre fue ella, Scarlett. Desde que mis padres murieron, mi tutora fue mi único sol, la amaba con devoción.

Pero un día, mi mundo se hizo añicos cuando anunció su compromiso con un hombre al que apenas conocía.

Máximo, su prometido, no solo me robó el amor de Scarlett, sino que tramó un plan para destruirme. Falsificó mi historial médico, hizo que un doctor corrupto declarara que estaba perfectamente sano, que todos mis síntomas eran un "trastorno alimenticio" para llamar la atención.

Scarlett, influenciada por sus mentiras, me desterró de su hacienda, llamando a mi amor una "obsesión enferma" y a mi enfermedad una farsa. No me creyó, la mujer a la que le di mi alma entera me vio como un mentiroso, un farsante, un "estorbo".

Humillado, con mi corazón verdadero fallando, tomé una decisión. El día de su boda, en el Día de Muertos, mientras ella celebraba su "felicidad", mi cuerpo se entregaría a la ciencia, mis cenizas se esparcirían en esta tierra de agave. Sería mi último adiós, mi ausencia eterna, su legado.

Seguir leyendo

Otros libros de Isla Hunter

Ver más
Estéril Es Tu Mentira

Estéril Es Tu Mentira

Urban romance

5.0

El aroma a mole de olla recién hecho llenaba "Corazón de Maíz", mi restaurante con estrella Michelin. Esa noche, el éxito era más dulce por el secreto en mi bolsillo: dos boletos a París para celebrar cinco años con Sofía, mi esposa, a quien creía "estéril" por un diagnóstico devastador. Llegué a su apartamento parisino con un ramo de peonías, soñando con su cara de sorpresa. Pero la sorpresa fue mía: Sofía estaba ahí, con una máscara de pánico y un vientre ¡de seis meses de embarazo! "¿Armando? ¿Qué... qué haces aquí?", susurró, y mi mundo se derrumbó con el ruidoso golpe de las flores al caer. "¿Estás embarazada? ¿Mi esposa estéril?", espeté, pateando las flores en el pasillo mientras ella confirmaba lo impensable. "Nunca fui estéril. Falsifiqué el diagnóstico. No quería hijos, mi carrera despegaba." Cada palabra era un puñal. Y el bebé no era mío. Era de un tal Ricardo Mendoza, un torero, un exnovio. "¿Altruismo? ¡Estás loca! ¡Estás gestando el hijo de otro!", intenté gritarle, pero la rabia me ahogaba. Su argumento de "acto noble" me revolvió las entrañas, mientras mi cerebro intentaba procesar la monumental traición de los últimos cinco años. "O te deshaces de ese niño ahora, o nos divorciamos. Elige", solté, y su pánico se hizo evidente. De repente, un ruido metálico en la puerta: una llave, y apareció Ricardo, el torero, besando su vientre y luego sus labios. "¿Qué haces aquí, Robles? ¿Viniste a prepararnos la cena?", me dijo, con arrogancia, como si yo no existiera. La furia me cegó. "¡Voy a matarte, hijo de puta!", grité, y en ese instante, Sofía me empujó, ¡protegiéndolo a él! Mi puño se estrelló contra su mandíbula. El caos estalló. Él, el "enfermo terminal", me amenazó con hundirme. Justo cuando estaba a punto de golpearlo de nuevo, la policía irrumpió. Ricardo y Sofía, actuando como víctimas, me arrojaron a la cárcel. "Él es mi esposo, pero Ricardo y yo estamos juntos. Armando se volvió loco", declaró Sofía, y me convertí en el villano de su historia. En la celda, una idea se forjó: el verdadero poder no era el dinero ni la fama, sino quienes los controlaban. Había una pieza clave que ellos no esperaban. "No voy a pagarle ni un centavo", le dije al detective. Estaba harto de ser el perdedor. "Lo siento, Armando. Todo se salió de control", me dijo Sofía al día siguiente, pálida y arrepentida. "¿Se salió de control? ¿O simplemente siguió el guion que ustedes escribieron?", le espeté. Pero luego, una sonrisa fría: "Necesitamos hablar. Los tres. En un lugar neutral. Mañana." Ricardo, con aire de magnate, me ofreció un cheque con ceros infinitos para que desapareciera. Lo rompí en pedazos. "Qué generoso para un hombre que se está muriendo", le dije. "Nos falta una persona. La más importante, la que realmente tiene el poder aquí. La que paga por tus cigarros cubanos, Ricardo." Y justo entonces, la puerta de la suite se abrió, revelando a Isabella Vargas, la esposa de Ricardo, "La Viuda Negra".

Quizás también le guste

Los arrepentimientos del Alfa dominante

Los arrepentimientos del Alfa dominante

Kalle Tatem
5.0

Killian, el futuro Alfa de mi manada, era el hombre lobo al que más temía. Él convirtió mi vida en un infierno. Como sirvienta, hice todo lo posible por servirle a él y a su familia, pero nunca dejó de acosarme. Mi vida empeoró cuando Killian se aprovechó de mí la noche en que se anunció al heredero. ¡Me quitó la virginidad de la manera más cruel! Y el malvado ni siquiera se mostró arrepentido. En lugar de hacerme su compañera, me desterró de la manada. Tuve que huir, llevando a mi hijo en vientre. En muchas ocasiones, casi perdí la vida en la naturaleza. Pasó mucho tiempo antes de que finalmente me estableciera en una ciudad lejana. Puse mi vida de nuevo en marcha y recé para no volver a ver a esa bestia. Desafortunadamente, Killian apareció cinco años después y comenzó a molestarme. "Eres mía. ¡No permitiré que críes a mi hijo con otro hombre!", dijo con audacia. Era como si estuviera reviviendo mis años de tortura. Lo odiaba con cada fibra de mi ser: así que le grité: "¿Estás loco? No soy tuya. ¡Déjame en paz!". Killian perdió la compostura, y me arrinconó contra la pared. Se le pusieron los ojos rojos mientras decía en voz baja, "Sí, estoy loco. Tú eres la única que puede hacerme recuperar la razón". No podía creer lo que oía. Mientras intentaba procesar lo que acababa de escuchar, Killian me sorprendió de nuevo. "Lo siento por todo lo que te hice. Por favor, perdóname y no me rechaces. No puedo vivir sin ti". ¿Qué demonios le había pasado? ¿Estaba siendo sincero? ¿Debería aceptarlo por el bien de nuestro hijo?

Embarazada del rival millonario tras divorciarme de un traidor

Embarazada del rival millonario tras divorciarme de un traidor

SoulCharger
5.0

Durante cinco años, viví como la "esposa trofeo" de Brote, sonriendo en galas mientras él se hacía rico robando mis patentes científicas bajo su nombre. Mi genialidad era su secreto mejor guardado, y mi silencio, el precio de una vida de lujos que se sentía como una condena a muerte. Todo se derrumbó la noche de nuestro aniversario, cuando descubrí que Brote no solo me engañaba, sino que conspiraba con la red criminal "Niebla" para borrarme del mapa. La traición fue total: el hombre que juró protegerme había puesto precio a mi cabeza y a la de nuestro hijo no nacido. Fui blanco de ataques químicos, intentos de secuestro y una campaña de difamación que me pintaba como una loca ante la élite de Nueva York. Me vi despojada de mi nombre y perseguida por mercenarios en mi propio laboratorio, mientras la familia de mi marido celebraba mi ruina financiera. No podía comprender cómo permití que me redujeran a un simple "activo", ni qué oscuros hilos movía la organización "Niebla" para anticipar cada uno de mis pasos. El sentimiento de injusticia al ser tratada como una incubadora desechable por aquellos a quienes ayudé a prosperar se convirtió en una furia fría. Pero la rata de laboratorio finalmente mordió. Tras ser rescatada por el implacable Plata Pura, decidí dejar de esconderme tras el beige de la sumisión para resurgir como la Dra. Espina y la misteriosa artista "Tejedora de Estrellas". Ya no busco refugio; voy a quemar su imperio hasta que no queden ni las cenizas.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro