Sangre y Mentiras: El Doctor Traicionado

Sangre y Mentiras: El Doctor Traicionado

Fritz Lagerquist

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Capítulo

Mi matrimonio concertado duraba tres años, pero mi esposa, Luciana, era esquiva, rechazando mi intimidad con una disculpa helada que me consumía por dentro. Una noche, la seguí y descubrí su "otra vida": una Luciana diferente, apasionada, susurraba dulcemente a un hombre, Kieran. De repente, estaba en el hospital, y Kieran, supuestamente herido, me exigía atención de urgencia. Luciana, con una extraña sonrisa, me informó de nuestro "divorcio falso" para que Kieran pudiera registrar a su hijo nonato conmigo como "padrino", arrojándome fuera de nuestra propia casa. Kieran me tendió una trampa, acusándome falsamente de agresión y adulterio con pruebas manipuladas. Fui humillado, abofeteado por Luciana, obligado a donar sangre a Kieran, y vilipendiado como un hombre mezquino y cruel, mientras su mirada se endurecía con decepción. ¿Cómo podía la mujer que una vez luchó tres días bajo la lluvia para casarse conmigo creer estas mentiras tan fácilmente? Agotado y con el corazón en pedazos, dejé mi casa y cogí el primer tren lejos de todo, esperando que el olvido me borrara del mapa.

Introducción

Mi matrimonio concertado duraba tres años, pero mi esposa, Luciana, era esquiva, rechazando mi intimidad con una disculpa helada que me consumía por dentro.

Una noche, la seguí y descubrí su "otra vida": una Luciana diferente, apasionada, susurraba dulcemente a un hombre, Kieran.

De repente, estaba en el hospital, y Kieran, supuestamente herido, me exigía atención de urgencia.

Luciana, con una extraña sonrisa, me informó de nuestro "divorcio falso" para que Kieran pudiera registrar a su hijo nonato conmigo como "padrino", arrojándome fuera de nuestra propia casa.

Kieran me tendió una trampa, acusándome falsamente de agresión y adulterio con pruebas manipuladas.

Fui humillado, abofeteado por Luciana, obligado a donar sangre a Kieran, y vilipendiado como un hombre mezquino y cruel, mientras su mirada se endurecía con decepción.

¿Cómo podía la mujer que una vez luchó tres días bajo la lluvia para casarse conmigo creer estas mentiras tan fácilmente?

Agotado y con el corazón en pedazos, dejé mi casa y cogí el primer tren lejos de todo, esperando que el olvido me borrara del mapa.

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