Traición y Anillo: Cenizas del Pasado

Traición y Anillo: Cenizas del Pasado

Gavin

5.0
calificaciones
67
Vistas
11
Capítulo

Acababa de regresar a México después de cinco años, esperando empezar de cero. Pero una llamada de mi examiga de la universidad lo cambió todo: "Ricardo también está aquí". Ese nombre me golpeó como un puñetazo, porque Ricardo no era un exnovio cualquiera; era el hombre que se quedó callado, que me vio caer, mientras su 'amiga de la infancia' me acusaba falsamente de fraude y me expulsaban de la universidad, arruinándome la vida. Cinco años de dolor, de luchar sola en un país extranjero, de reconstruirme desde las cenizas, ¿para qué? ¿Para que él se arrodillara en medio de una fiesta con un anillo de diamantes, como si nada hubiera pasado, como si creyera que podía comprarme o lavarse las manos de su traición? "Sofía Morales, ¿quieres casarte conmigo?" me espetó frente a todos. Mientras los aplausos y vítores resonaban, mi sangre se heló. No podía creer la desfachatez de mi pasado persiguiéndome. En ese momento, solo había una verdad que necesitaba proclamar, no por venganza, sino por la paz de mi alma: él ya no tenía ningún poder sobre mí. El falso cuento de hadas que quería montar se iba a desmoronar justo ahí, frente a sus narices.

Introducción

Acababa de regresar a México después de cinco años, esperando empezar de cero.

Pero una llamada de mi examiga de la universidad lo cambió todo: "Ricardo también está aquí".

Ese nombre me golpeó como un puñetazo, porque Ricardo no era un exnovio cualquiera; era el hombre que se quedó callado, que me vio caer, mientras su 'amiga de la infancia' me acusaba falsamente de fraude y me expulsaban de la universidad, arruinándome la vida.

Cinco años de dolor, de luchar sola en un país extranjero, de reconstruirme desde las cenizas, ¿para qué? ¿Para que él se arrodillara en medio de una fiesta con un anillo de diamantes, como si nada hubiera pasado, como si creyera que podía comprarme o lavarse las manos de su traición?

"Sofía Morales, ¿quieres casarte conmigo?" me espetó frente a todos.

Mientras los aplausos y vítores resonaban, mi sangre se heló. No podía creer la desfachatez de mi pasado persiguiéndome.

En ese momento, solo había una verdad que necesitaba proclamar, no por venganza, sino por la paz de mi alma: él ya no tenía ningún poder sobre mí.

El falso cuento de hadas que quería montar se iba a desmoronar justo ahí, frente a sus narices.

Seguir leyendo

Otros libros de Gavin

Ver más
Mi Secreto, Tu Desprecio, Nuestro Fin

Mi Secreto, Tu Desprecio, Nuestro Fin

Urban romance

5.0

Mi esposa, Sofía del Valle, era mi universo. Por ella, siendo un empresario exitoso, me convertí en un "coder" común, viviendo una vida modesta, ocultando mi imperio, TecnoFuturo S.A. de C.V., para que me amara por quien era, no por mi fortuna. Pero últimamente, Sofía estaba distante, susurraba al teléfono, mencionando a Ricardo, un tipo superficial que siempre me despreció. Me llegó un mensaje del Sr. Montemayor, él, sin saberlo, me había "arreglado" una compañía especial para la noche, una de esas "bellezas" que supuestamente eran de mi "agrado". Fui al club "El Firmamento", un santuario del lujo, donde el destino me tenía preparada la escena más dolorosa: Sofía, mi Sofía, riendo con Ricardo Guzmán, él con un brazo posesivo sobre ella. "Ay, Sofía, neta que no sé qué le ves a ese godínez tuyo", dijo una de sus amigas. "Tú mereces a alguien como Ricardito, un hombre de mundo". Ricardo, con una sonrisa de tiburón, besó su mano, proclamando: "Pronto, Sofi, pronto todo esto será solo un mal recuerdo. Yo me haré cargo de ti. Ese programador de quinta no sabe cómo tratar a una reina como tú". La humillación me quemó. Nuestros ojos se encontraron; su pánico se transformó en desafío. "¿Armando? ¿Qué demonios estás haciendo aquí? ¿Acaso me estás siguiendo?", me espetó como un témpano de hielo. "¿Espiarte? Por favor, Sofía. No te creas tan importante. Tengo asuntos mucho más serios que seguirte por clubes nocturnos", respondí, mientras Ricardo me interrogaba, burlándose de mi supuesta profesión. Una idea monstruosa cruzó mi mente: ¿Sería Sofía, mi esposa, la "compañía" que Montemayor había arreglado? "Se acabó, Sofía. Mañana a primera hora, mi abogado te contactará. Quiero el divorcio", declaré con una voz muerta. Ella me detuvo, sus ojos llenos de lágrimas. "¿Qué es todo esto? No tienes derecho a espiarme". Le dije que tenía una reunión con el señor Montemayor. La risa de Ricardo y sus amigos inundó el lugar. "Montemayor? ¿Tú? Ni en tus sueños más locos. El señor Montemayor no se reúne con... gente como tú". Sofía bajó la mirada, creyéndoles. "Así que eso es lo que piensas de mí. ¿Un mentiroso?", le dije, rogándole una última oportunidad para que confiara. Ella negó. "No puedo, Armando. Te encuentro aquí, con Ricardo... ¡y tú me acusas a mí! Y luego inventas esta historia increíble sobre el señor Montemayor..." "¡No es una historia! ¡Es la maldita verdad!", grité, mientras Ricardo me empujaba. "No, Armando, no te vayas... no así", suplicó ella, con su voz rota, intentando aferrarse a mí. "Ya lo vi todo. Vi cómo te dejabas manosear por este payaso. Vi cómo te reías mientras sus amigos me llamaban 'godínez'. ¡Y lo peor de todo, vi en tus ojos que estabas de acuerdo con ellos! No hay nada más que hablar. Mañana recibirás los papeles del divorcio. Es definitivo". Me solté de su agarre, y un tipo gordo se interpuso, insultándome. El puño gordo vino hacia mí. Lo esquivé, le torcí la muñeca, y su cara se estrelló contra la barra. "¡CRAC!" Se desplomó, inconsciente. "¡Armando! ¿Qué hiciste? ¡Detente!", gritó Sofía horrorizada. Ricardo, pálido, chilló: "¡Seguridad! ¡Agarren a este animal! ¡Mi tío te va a destruir!" Noqueé a los guardias. "Tú", le dije a Ricardo. "Tú eres el siguiente". Sofía se interpuso. "¡Basta, Armando, por favor, basta! ¡Lo vas a matar! Discúlpate, pídele perdón... ¡Van a llamar a la policía!". La aparté. "¿Pedirle perdón a él? ¿Después de todo lo que ha dicho de mí? ¿Después de cómo te ha tocado? Te daré una última oportunidad, Sofía. Elige. O te quedas con este payaso y su mundo de apariencias, o vienes conmigo y descubres la verdad. Pero si eliges quedarte... juro por Dios que nunca más volverás a verme".

Quizás también le guste

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro