La Restauradora Regresa

La Restauradora Regresa

Kirk Akcay

5.0
calificaciones
32
Vistas
26
Capítulo

Mis manos, ásperas y manchadas de tierra, devolvían la vida a cerámicas mientras mi esposo Ricardo suspiraba sobre lo mal que iba todo, apenas alcanzándonos para las cuentas, o al menos eso creía yo. Entonces, un mensaje de una vieja amiga y una foto destrozaron mi mundo: Ricardo, sonriendo en un yate de lujo con su exnovia Camila, y a su lado, mi hijo Leo, de cinco años, vestido con ropa carísima y sosteniendo un juguete aún más caro. La descripción: "Celebrando la vida con mis dos amores". Miré mis manos sucias, el plato de frijoles a medio comer. La mentira era tan descarada, tan cruel que me causó náuseas. Esa misma noche, lo escuché susurrar por teléfono: "Sí, mi amor, ya estoy en esta pocilga... No sospecha nada, se cree todo el cuento de que soy pobre." Y luego: "Claro que te amo a ti, Camila. Lo de Sofía fue solo un capricho, una apuesta que se me salió de las manos." Cada palabra fue un golpe, el peso de una pared desplomándose sobre mí. ¿Mi vida? ¿Mis sacrificios? ¿Una maldita apuesta? Ya no había lágrimas en mis ojos, solo una calma helada. Sabía que se acabó. Abrí la puerta y, con una voz fuerte y extraña, le dije: "Ricardo, quiero el divorcio."

Introducción

Mis manos, ásperas y manchadas de tierra, devolvían la vida a cerámicas mientras mi esposo Ricardo suspiraba sobre lo mal que iba todo, apenas alcanzándonos para las cuentas, o al menos eso creía yo.

Entonces, un mensaje de una vieja amiga y una foto destrozaron mi mundo: Ricardo, sonriendo en un yate de lujo con su exnovia Camila, y a su lado, mi hijo Leo, de cinco años, vestido con ropa carísima y sosteniendo un juguete aún más caro. La descripción: "Celebrando la vida con mis dos amores".

Miré mis manos sucias, el plato de frijoles a medio comer. La mentira era tan descarada, tan cruel que me causó náuseas. Esa misma noche, lo escuché susurrar por teléfono: "Sí, mi amor, ya estoy en esta pocilga... No sospecha nada, se cree todo el cuento de que soy pobre." Y luego: "Claro que te amo a ti, Camila. Lo de Sofía fue solo un capricho, una apuesta que se me salió de las manos."

Cada palabra fue un golpe, el peso de una pared desplomándose sobre mí. ¿Mi vida? ¿Mis sacrificios? ¿Una maldita apuesta?

Ya no había lágrimas en mis ojos, solo una calma helada. Sabía que se acabó. Abrí la puerta y, con una voz fuerte y extraña, le dije: "Ricardo, quiero el divorcio."

Seguir leyendo

Otros libros de Kirk Akcay

Ver más
Vendida por Amor Falso

Vendida por Amor Falso

Adulto Joven

5.0

Isabella me sonrió, una sonrisa que solía confundir con amistad, ofreciéndome agua y un dulce. Bebí, sin saber que cada trago me arrastraba a una pesadilla, y lo último que recordé fue su extraña sonrisa de triunfo. Desperté golpeada, mi cuerpo magullado y mi mente en un caos, en un cuarto ajeno que olía a tierra y leña. Una mujer robusta me reveló la cruel verdad: Isabella, mi mejor amiga, me había vendido para casarme forzosamente con su hijo, Mateo. Intenté escapar, pero mi cuerpo cedió y fui arrastrada de nuevo, golpeada sin piedad y humillada. "Pagamos por ti, ahora nos perteneces", me siseó Ramona, la supuesta suegra, mientras las lágrimas de impotencia corrían por mis mejillas. Mi grito de "¡AYUDA! ¡SOY SOFÍA REYES! ¡LA NIETA DE ELADIO! ¡ME TIENEN SECUESTRADA!" fue sofocado con brutalidad. Incluso mi primo, Carlos, dudó de mí, y me abandonaron en un oscuro almacén junto a un machete oxidado. La humillación se redobló cuando un hombre gordo y lascivo intentó llevarme, rasgando mi ropa y mi dignidad ante la mirada de todos. Pero justo cuando la desesperación me consumía, una voz clara y resonante rompió el aire: "¿¡Ramona!? ¿¡Qué significa este escándalo en tu casa!?" Era mi abuelo, Don Eladio Reyes. La pesadilla no había terminado, pero para ellos, apenas comenzaba. Pronto descubrirían lo que les costaría meterse con la nieta de Don Eladio, y la verdadera Sofía Reyes estaba a punto de desatar su propia justicia.

Atrapada en el Veneno Familiar

Atrapada en el Veneno Familiar

Fantasía

5.0

Faltaban solo dos semanas para el examen de admisión a la universidad de 1977, el que decidiría mi futuro, mientras la voz de las cigarras era el único alivio en la pesadez del verano. Sentada a mi mesa, con la espalda adolorida y los ojos irritados, cada línea de mis libros era una promesa de escapar. Entonces, mamá entró con un tazón de sopa de fideos, y su sonrisa cansada no llegó a sus ojos. "Quizás no deberías esforzarte tanto con esto de la universidad", soltó con una voz dulcísima que en mi cabeza sonó: Ojalá deje de soñar de una vez. Esta niña terca va a arruinarlo todo. Tiene que casarse con Carlos, es la única manera de que no le haga daño a Elena. Era la maldición de mi don: escuchar la podredumbre detrás de la falsa amabilidad de mi propia familia. No era la primera vez que intentaban sabotearme; recordé el concurso de ciencias y cómo mi hermano "accidentalmente" rompió mi trofeo, mientras mi padre "accidentalmente" derramaba agua en mi proyecto. Todo para "proteger" a Elena, mi mejor amiga, a quien consideraban la verdadera hija, y a quien yo, su propia hija, solo lastimaba. "No me voy a casar con Carlos" , desafié, la voz apenas un temblor. "Y voy a hacer ese examen." La sonrisa de mi madre desapareció. "¡Cállate! ¡No entiendes nada! Lo hacemos para proteger a Elena. El libro lo dijo. Tú eres la villana en su historia", escuché en su mente. Fui encerrada en mi habitación, medicada para mantenerme débil y somnolienta. "Así no tendrás escapatoria", pensaban. "Cuando pase la fecha del examen, te dejaremos salir." ¿Pero qué clase de locura era aquella donde el amor de una familia se convertía en veneno, todo por una estúpida novela? ¿Y qué harías si tu única esperanza de escapar de tu propia familia dependiera de la única persona que ellos quieren salvar de ti?

Quizás también le guste

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro