Alana pensó que su matrimonio con Garrison Sterling, el frío, calculador y todopoderoso CEO del Consorcio Sterling, sería una transacción perfecta y pacífica. A cambio de un apellido sagrado ante la alta sociedad y una posición impecable como Directora de Relaciones Públicas, ella aceptó someterse a una vida de apariencias y a un humillante "calendario médico de concepción" diseñado únicamente para asegurar el legado de la dinastía. Sin embargo, detrás de las paredes de mármol de su jaula de oro, el vacío emocional y la gélida indiferencia de su esposo la consumen por segundos. Todo cambia tras el regreso de Europa de Damian Sterling, el hermano menor de Garrison. Arrogante, posesivo y de una virilidad salvaje, Damian no vuelve solo por el control del consorcio, sino dispuesto a reclamar el territorio que su hermano ha descuidado. Aprovechando un viaje imprevisto del CEO a Fráncfort, Damian inicia un asedio implacable que derriba la última pizca de resistencia moral de Alana, arrastrándola a catorce noches de romance a puerta cerrada y una conexión tan profunda como peligrosa. Cuando Garrison regresa antes de tiempo a reclamar sus derechos matrimoniales, la farsa se vuelve insostenible. Pero el verdadero colapso de la dinastía se activa al día siguiente en mitad de un almuerzo ejecutivo, cuando un repentino mareo expone el secreto definitivo. Atrapada entre dos hermanos idénticos en poder pero opuestos en fuego, Alana se enfrenta al dilema más destructivo de su vida: está embarazada, y el hijo que crece en su vientre puede ser el heredero legítimo de su esposo... o el fruto prohibido del lobo que ya es dueño de su cuerpo y de su alma.
El reflejo en el espejo de cuerpo entero devolvía la imagen de una mujer perfecta, pero Alana sabía que solo era un trofeo bellamente decorado. El vestido de seda color esmeralda se ceñía a sus curvas como una segunda piel, dejando al descubierto sus hombros y cayendo con una elegancia líquida hasta el suelo. Se acomodó el collar de diamantes que le rodeaba el cuello, sintiendo el metal helado contra su piel. Un recordatorio constante del precio de su jaula.
La puerta del vestidor se abrió y la imponente figura de Garrison Sterling bloqueó la entrada. Llevaba un esmoquin hecho a medida que acentuaba su porte aristocrático y severo. Sus ojos grises, siempre calculadores, la recorrieron de arriba abajo con una fría aprobación.
-Espectacular -dijo él, aunque su tono carecía de cualquier rastro de calidez humana. Era el mismo tono que usaba cuando cerraba una adquisición multimillonaria-. Los inversionistas asiáticos deben ver que el CEO del Consorcio Sterling no solo domina el mercado, sino que posee lo mejor en cada aspecto de su vida. Ven aquí.
Alana dio un paso hacia él. Garrison la tomó por la cintura, atrayéndola hacia su cuerpo rígido. Su mano, firme y posesiva, descendió por la curva de su cadera, apretando la seda del vestido. No había ternura en su toque, solo la afirmación de propiedad. Su boca buscó la de ella en un beso exigente, metódico, cargado de una intensidad dominadora que buscaba sumisión, no conexión. Garrison la besaba como si estuviera firmando un decreto. Cumplía con su papel de esposo apasionado, pero detrás de la fuerza de sus labios solo había una gélida necesidad de control. Cuando se separó, ni siquiera la miró a los ojos; simplemente le arregló un mechón de cabello suelto.
-Mantén esa sonrisa toda la noche, Alana. Hoy consolidamos el trimestre más importante del año. Y mañana... -su mano bajó deliberadamente hacia el vientre plano de ella, presionando con firmeza-, volveremos a enfocarnos en lo único que le falta a este imperio. Mi heredero. No toleraré más retrasos con eso.
Un frío sutil recorrió la espina dorsal de Alana, pero asintió con una perfecta sonrisa ensayada.
-Por supuesto, Garrison.
El salón principal del hotel más lujoso de la ciudad era un mar de luces de cristal, oro y conversaciones en voz baja. La crema y nata del mundo empresarial se abría paso para saludar al hombre del momento. Garrison se movía por el lugar como un rey absoluto, con Alana firmemente sujeta de su brazo. Ella interpretaba su papel a la perfección: reía en los momentos adecuados, sostenía la copa de champán con gracia y miraba a su esposo con la adoración que la sociedad esperaba.
Frente a las cámaras y los socios, eran la definición misma de la perfección matrimonial. Una pareja de oro. Nadie podía notar el abismo de distancia que existía entre ellos cuando las luces se apagaban.
-Garrison, un brindis por el nuevo proyecto en el extranjero -dijo uno de los directivos principales, acercándose con una sonrisa política-. Aunque escuché que la junta ejecutiva exige una supervisión interna muy estricta.
Garrison sonrió con suficiencia, enderezando la postura.
-Mis decisiones no necesitan supervisión, Richard. El Consorcio se mueve bajo mi dirección, y nadie en esta familia, ni fuera de ella, tiene la capacidad de cuestionar mi control.
-¿Nadie, hermano?
Una voz profunda, con un matiz oscuro y peligrosamente aterciopelado, resonó justo detrás de ellos, cortando el aire pesado del salón.
Alana sintió que el corazón le daba un vuelco violento. Una corriente eléctrica, caliente y repentina, le encendió la piel bajo la seda del vestido antes de que pudiera siquiera darse la vuelta. Conocía esa voz.
Garrison se tensó de inmediato, y la calidez fingida de su rostro desapareció para dar paso a una máscara de pura hostilidad corporativa. Ambos se giraron lentamente.
Caminando con una elegancia felina, abriéndose paso entre la multitud sin el más mínimo esfuerzo, apareció Damian Sterling. El hermano menor. Llevaba el esmoquin con una sofisticación rebelde, un botón del chaleco sutilmente desabrochado y una sonrisa perezosa que prometía destrucción. Sus ojos, del mismo gris que los de Garrison pero encendidos con un fuego inteligente y peligroso, ignoraron por completo a los directivos.
Damian avanzó directo hacia ellos. Y cuando sus ojos se posaron en Alana, la intensidad de su mirada fue tan descarada, tan cargada de un magnetismo carnal y prohibido, que ella sintió que el aire abandonaba sus pulmones. En medio de la fría perfección del salón, Damian Sterling acababa de traer el fuego.
Los Mellizos de mi Cuñado y mi Esposo el CEO
Mundo Creativo
Romance
Capítulo 1 La gala anual del Consorcio Sterling
06/07/2026
Capítulo 2 Las exigencias de Garrison por un heredero.
06/07/2026
Capítulo 3 El regreso de Damian Sterling tras años en el extranjero.
06/07/2026
Capítulo 4 La cena familiar de bienvenida.
06/07/2026
Capítulo 5 Tensión en los pasillos.
06/07/2026
Capítulo 6 Un encuentro a solas en el ascensor.
06/07/2026
Capítulo 7 Alana se siente más sola que nunca.
06/07/2026
Capítulo 8 Una tormenta nocturna en la mansión
06/07/2026
Capítulo 9 El primer beso prohibido entre Alana y Damian
06/07/2026
Capítulo 10 Alana intenta distanciarse
06/07/2026
Capítulo 11 Encuentro clandestino en el hotel de la conferencia
06/07/2026
Capítulo 12 El regreso a la realidad
06/07/2026
Capítulo 13 Damian presiona a Alana; no quiere ser solo un secreto.
06/07/2026