Advertencia: Esta novela contiene temas oscuros, romance explícito y violencia sobrenatural. Solo para lectores adultos. Sinopsis Soy la hija del Alfa de Alfas, nacida para liderar y destinada a alcanzar la grandeza. Pero la noche de mi compromiso fui humillada, traicionada y rechazada por el Beta que amaba. Hui a Londres para esconder mi vergüenza, con la esperanza de convertirme en un fantasma. En cambio, terminé encontrándome con él. Malakai Voss. Un Príncipe Vampiro exiliado, de corazón helado y perteneciente a un linaje que lleva siglos en guerra con el mío. Debería ser mi enemigo. Debería ser la última persona a la que recurriría. Pero en una escuela llena de depredadores esperando a que dé un paso en falso, su frío contacto es lo único que consigue hacerme sentir viva. La Diosa de la Luna rechazó a mi primer compañero... pero quizá acababa de firmar mi sentencia de muerte con el segundo.
Estaba de pie en lo alto de la gran escalinata del Silver Moon Plaza, clavando los dedos en la barandilla hasta hacer crujir la madera. Abajo, el salón de baile era un mar de poder. Alfas del Alcance del Norte. Lunas de las Manadas Costeras. Estudiantes de alto rango de la Academia. La élite de la escuela, todos reunidos vistiendo sus mejores sedas y cueros.
Y todos estaban murmurando sobre mí.
-Mírala -susurró una voz aguda desde la fila del bufé-. La hija del Alfa de Alfas. El linaje más fuerte de nuestro país. Y se va a atar al hijo de un Beta.
-Es una vergüenza -siseó otra voz en respuesta-. Kaelen tiene suerte. Casarse con Lyra Thorne Chen no es romance, es escalar socialmente. Su familia será intocable antes de medianoche.
Cerré los ojos y obligué a mi loba interior a quedarse quieta.
No lo conocen como yo, me dije. No saben cómo me sostuvo cuando reprobé mis pruebas de combate.
-Lyra, cariño. Estás temblando.
La mano de mi madre se posó en mi hombro. Lucía hermosa en su vestido gris carbón, con su cabello plateado recogido con un broche de luna con incrustaciones de diamantes.
Mi papá, Vane Thorne Chen, había dejado clara su postura: no presenciaría cómo su única hija degradaba la dinastía.
-Estoy bien, mamá -mentí, alisando el frente de mi vestido de seda blanca. El diseño estaba pensado para la ceremonia de marcado; con la espalda descubierta para que los colmillos de Kaelen alcanzaran fácilmente la glándula de olor en la base de mi cuello-. ¿Ya llegó? ¿Alguien ha visto a Kaelen?
-Llegó hace una hora -mamá me ofreció una sonrisa pequeña y forzada-. Una de las omegas dijo que subió al Sanctum Privado. Probablemente quería un momento de paz antes de que los Alfas empezaran con los brindis.
Una ola de calor me inundó el pecho.
Me está esperando. Mientras todos los demás abajo juzgaban nuestro vínculo, él estaba guardado en nuestra habitación privada, seguro practicando sus votos.
-Voy a ir a verlo -susurré-. Solo un segundo.
-Lyra, la ceremonia empieza en veinte minutos.
-Seré rápida.
Le besé la mejilla y me escabullí, entretejiéndome entre las sombras de la galería superior.
El Sanctum Privado estaba al final de un pasillo largo y tenue. Era la habitación que habíamos pasado semanas decorando; el lugar donde, en menos de una hora, me marcaría oficialmente como su compañera. El corazón me martilleaba contra las costillas con un ritmo frenético de emoción.
Quería decirle que no me importaban los murmullos, que no me importaba la ausencia de mi padre. Que solo me importábamos nosotros.
Pero al llegar a las pesadas puertas, el aire cambió.
El pasillo estaba en silencio, pero denso con un olor que no correspondía. Olía a almizcle, sudor y las feromonas de otra loba. No las mías.
Entonces lo escuché.
Un golpe suave y rítmico contra la pared. Un gemido bajo y gutural que me erizó los pelos de los brazos.
Me congelé. Mi loba, habitualmente serena y callada, soltó un gruñido bajo y vibrante en lo profundo de mi pecho.
Peligro, me susurró. Traición.
-Ah, Kaelen. Sí. Justo ahí.
La voz era aguda y entrecortada.
Era Ava.
Mi mejor amiga. La chica que me había ayudado a elegir este mismo vestido. La que me sostuvo el cabello cuando estuve enferma. La que había jurado por la luna que me sería fiel por siempre.
Habíamos sido amigas durante siete años. Siete años de secretos, pijamadas y promesas. Lo sabía todo sobre mí: cada temor, cada esperanza, cada inseguridad.
Y estaba ahí dentro. Con él.
Sentí como si el suelo se hubiera vuelto de hielo. Mis pies se movieron por instinto, acercándome a la puerta. No podía respirar. No podía pensar.
-Cuidado -escuché a continuación la voz de Kaelen. Esa voz profunda y tersa que había escuchado cada noche. Pero ya no había amor en ella, solo una hambre cruda y animal-. No queremos que la hija del Alfa escuche a un Beta divirtiéndose antes del gran sacrificio, ¿o sí?
Ava dejó escapar una risita húmeda. -¿Llamas sacrificio a casarte con Lyra? Es la mujer más poderosa del país, Kaelen. Serás Rey.
-Seré un prisionero en una jaula de oro -escupió Kaelen, seguido por el sonido seco de piel contra piel-. No amo a Lyra. Nunca lo he hecho. Es rígida, arrogante y aburrida. Solo hago esto porque mi padre es un Beta; casarme con esa mimada es la única forma de sacar el nombre de mi familia del barro.
Sentí la primera lágrima rodar por mi mejilla, caliente y ardiente.
Tres años. Tres años defendiéndolo. Tres años enfrentando a mi padre. Tres años creyendo que él era diferente.
-¿Y después de la ceremonia? -gimió Ava-. ¿Qué pasará con nosotros?
-Nada cambia -gruñó Kaelen-. Ella tendrá el título público de Luna. Estará demasiado ocupada jugando a ser la Líder de la Manada como para notar lo que hago. Tú serás mi Luna secreta, Ava. Mi verdadera compañera. Ella nunca lo sabrá; está demasiado cegada por su propio linaje como para darse cuenta de que solo la uso como peldaño.
El mundo se me ladeó. La vista se me nubló, tiñéndose de un rojo vivo y predador. El dolor en mi pecho era tan intenso que sentí que el corazón se me partía literalmente en dos.
No toque a la puerta. No grité.
De una patada, derrumbé la entrada.
El pesado roble azotó la pared con un estruendo similar a un trueno.
La escena en el interior era una pesadilla dibujada en carne. Mi cama. La cama donde se suponía que compartiríamos nuestra primera noche como compañeros. Era un desastre de sábanas revueltas. Kaelen estaba sobre ella, con la espalda arqueada y la piel enrojecida. Su cabello oscuro estaba empapado de sudor y sus ojos lucían salvajes.
Ava estaba debajo de él, con los dedos enredados en su cabello y los ojos desorbitados por el impacto.
El silencio que siguió fue ensordecedor.
-Lyra -tartamudeó Kaelen, echándose hacia atrás a toda prisa, con el rostro completamente pálido. Intentó cubrirse con una sábana, pero era demasiado tarde. Ya lo había visto todo. -Lyra, espera.
-¿Un peldaño?
Mi voz no parecía la mía. Sonaba hueca, fría, cargada con todo el peso de la sangre Alfa que tanto me había esforzado por atenuar.
-Lyra, puedo explicarlo -chilló Ava, pegándose una almohada al pecho. Tenía los ojos rojos, pero pude ver el triunfo escondido detrás del miedo. Se lo había quitado. Había ganado. -No era nuestra intención, simplemente pasó... el vínculo.
-¿El vínculo? -Solté una carcajada que sonó a rugido-. ¿Creen que la Diosa de la Luna les dio esta inmundicia? No. Esto es simplemente lo que son: una traidora y un perro.
-Lyra, por favor. -Kaelen dio un paso hacia mí, extendiendo las manos. Seguía completamente desnudo, pero no parecía importarle-. Es el estrés. El compromiso. La presión de tu padre. Solo necesitaba desahogarme.
-No. Me. Tocques.
La orden le dio de lleno como un golpe físico, obligándolo a retroceder. Se le doblaron las rodillas y cayó contra el marco de la cama.
Pero no era la única que había escuchado el golpe.
El pasillo se iluminó de golpe. La multitud que estaba abajo subió atropelladamente por las escaleras. Alfas, Lunas, estudiantes de la Academia, miembros de la manada; docenas de ellos, guiados por el alboroto.
Todos se detuvieron en el umbral.
Los murmullos murieron al instante.
Un centenar de pares de ojos cayeron sobre la cama. Sobre el cuerpo desnudo de Kaelen. Sobre Ava aferrándose a la almohada. Y sobre la hija del Alfa de Alfas de pie en medio de su propia ruina, luciendo un vestido de seda blanca destinado a marcar el inicio de su futuro.
Mi madre se abrió paso entre la gente y se llevó la mano a la boca.
-Por la Diosa, no.
Kaelen miró a la multitud y luego a mí. Sabía que su vida estaba arruinada. Su ascenso social acababa de convertirse en una caída libre.
-Lyra, no hagas esto. No frente a todos. Hablemos en privado.
-El privado se acabó, Kaelen.
Dí un paso al frente, situándome en el centro de la habitación. Miré al hombre que había defendido ante mi padre. Al hombre que había amado más que a mi propio rango. Al hombre de mirada amable y voz suave que me había prometido un paraíso eterno.
-Miren con atención -mi voz resonó hasta el último rincón del pasillo-. Miren al hombre que creyó que podía usar a una Thorne Chen para salir del arroyo.
Me giré hacia Kaelen. Mis ojos ya estaban brillando con un ámbar encendido y letal. Mi loba estaba en la superficie, rozando sus colmillos contra la parte interna de mis labios.
-Kaelen del linaje Beta -las antiguas palabras de la Ley de la Manada brotaron de mi boca como pesadas lápidas-. Yo, Lyra Thorne Chen, hija del Alfa Vane Thorne Chen, te declaro indigno. Declaro que tu sangre es vil y tu alma vacía.
A Kaelen se le desencajaron los ojos. -Lyra, no.
-TE RECHAZO.
El poder de la estirpe del Alfa de Alfas detonó en mi pecho como una ola de luz dorada. Las ventanas vibraron, las arañas de cristal temblaron y el suelo bajo mis pies se agrietó.
-Rechazo que seas mi compañero. Rechazo tu tacto. Rechazo tu apellido. Y te destierro de mi vista.
Continuará...
Rechazada: Reclamada Por Un Vampiro
Glamour
Fantasía
Capítulo 1
20/08/2026
Capítulo 2
20/08/2026
Capítulo 3
20/08/2026
Capítulo 4
20/08/2026
Capítulo 5
20/08/2026
Capítulo 6
20/08/2026
Capítulo 7
20/08/2026
Capítulo 8
20/08/2026
Capítulo 9
20/08/2026
Capítulo 10
20/08/2026