El caballero celeste

El caballero celeste

RUWELS SALUWER

3.5
calificaciones
721
Vistas
19
Capítulo

Ru es un campesino que sueña con ser un gran caballero y, con una promesa que cumplir, tomará cualquier oportunidad para serlo.

El caballero celeste Capítulo 1 El caballero celeste

En una aldea del país de Elmm vive Ru, el es un muchacho que quiere convertirse en un gran caballero.

Durante años se esforzó por hacer realidad sus sueños. Aunque nadie creía en él, ya que es un simple campesino.

Él admiraba mucho al caballero Ger, desde pequeño escuchaba sus grandes hazañas. Siempre luchando por la verdad y la justicia. Nadie era más fuerte que el caballero Ger.

Ru, siempre practicaba con un palo de madera que había hecho. Soñando con algún día tener una espada de verdad. Un día, mientras caminaba por el bosque, empezó a escuchar que, entre los árboles, alguien se acercaba. - ¿Quién esta ahí? - dijo Ru, mientras miraba entre las copas de los árboles. -Hola. No temas - Ru inmediatamente mira hacia atrás. Era una mujer de pelo negro y largo. Tenía una mirada seria pero a la vez tierna. Tenía puesto un suéter color celeste como el cielo y, en su mano derecha, portaba una bolsa blanca.

- No era mi intención asustarte -, Ru contesta inmediatamente, tratando de ocultar su asombro - No me asusté, solamente creí que eras un amigo que me quería hacer una broma... - Mientras decía esto, ella le contestó sarcásticamente - Conque un amigo -, se río, - ¿Cómo puedes decir algo así?. Si sabes mejor que nadie que siempre estás solo - Ru se sorprende al escuchar esto y responde rápidamente, algo asustado - ¿Có Cómo sabes eso?, ¿Quién eres? -.

Ella lo mira con una cara triste y le responde - no lo recuerdas, bueno no hay problema. De todas maneras, quisiera decirte el motivo, por el cual te he buscado. Siempre has soñado con algún día ser un caballero, así, que hoy te he venido a dar esa oportunidad. Justamente, deberás de demostrar que eres digno de portar una espada con honor y dignidad. - y, mientras ella decía esto, Ru pregunta con grandes ansias - dime, ¿qué debo de hacer? - y mirándola fijamente con una cara seria - haré todo lo que sea necesario para poder ser digno de convertirme en un caballero - Entonces, ella al escuchar ésto, respondió - miras esta bolsa que tengo en mi mano - Ru, mirando la bolsa, le contesta - Sí -. Entonces, ella le dice - está no es una bolsa cualquiera, conlleva adentro un gran poder, que solamente puede ser confiado a alguien que se lo merezca. - Ru, escuchando esto con gran asombro, preguntó - ¿Qué es ese poder del que me hablas? - ella mirándolo sonrió y le dijo - Éste ha sido confiado a ti para que lo lleves a través del reino de Huet, hacia una casa que se encuentra entre las montañas, donde deberás de entregarlo a un señor que se encuentra en esa casa. - y mirándolo, le pregunto -¿Realmente deseas ser un caballero? - Ru, sin dudar, contestó - Sí -. Entonces ella le dijo - Ésta será tu misión, ¡no permitirás que nadie tome posesión de ella y, tampoco, deberás de abrirla!. Si lo logras hacer, podrás empezar a convertirte en un verdadero caballero -. Ru, al escuchar ésto, no dudó ni un segundo y, con determinación y un gran entusiasmo, contesto - ¡Lo haré! y ¡no le voy a decepcionar! - y, con estas palabras, agarro la bolsa y se lo llevo.

Mientras Ru desaparecía del bosque, ella lo vio y dijo - Ve y demuestra tú verdadero potencial, que todo ese entrenamiento que hiciste sin que nadie se diera cuenta, todo por lo que has luchado pronto será recompensado -.

Mientras tanto, Ru, reaccionando, se preguntó - ¡Ah!, eso me recuerda, ¿Quién era ella?. ¡Cierto!. Estaba tan emocionado por poder volverme un caballero que ya no le pregunté cómo se llamaba. Bueno, cuando la vuelva a ver le preguntaré. - Cuando vio, adelante estaba su casa. - Al fin llegué -.

Entró a su casa y, preparo en su mochila todo lo que necesitaba para comenzar su viaje, abrió el ropero y sacó su espada de madera. Empuñando la espada de madera, dijo - muy pronto, tendré una de verdad, con la que seré capaz de proteger a los demás, con el que luchare por la verdad y sobre todo... Po podré cumplir mis sueños y, además, cumplir la promesa que hice -.

Entonces Ru emprendió su viaje. Cada vez, empezaba a alejarse más del pueblo. Cuando ya casi estaba muy lejos, vio al pueblo y sonrió, y con eso dijo - ¡volveré como un caballero! y, cuando ese día llegue, ¡cumpliré mi promesa! -.

Y, de esta manera, empezó el viaje.

Seguir leyendo

Quizás también le guste

Por favor, no te enamores

Por favor, no te enamores

B.Jeremy

Era un acuerdo, frío y sencillo. Ella traía consigo cargas que parecían insuperables; yo estaba rodeado de escombros de una vida que alguna vez fue estable. Su esposo había dejado una herencia de problemas, y mi exesposa había decidido que arruinar mi existencia no era suficiente: quería arrebatarme lo único que realmente importaba, mi hijo. Así que el trato parecía lógico. Un negocio. Solo eso. Ella no tenía afinidad por los niños; yo detestaba los conflictos. Pero cuando todo parecía desmoronarse, el pacto ofrecía una salida. Un papel que firmar, una fachada que mantener. Ninguno saldría perdiendo... al menos, eso pensamos. Pero las cosas comenzaron a cambiar. A ella empezó a agradarle mi pequeño hijo. Y yo, contra todo pronóstico, empecé a encontrar cierto atractivo en los problemas que antes evitaba. "No enamorarse de la esposa falsa". Lo repetía en mi mente como un mantra, un intento desesperado de aferrarme a la razón. Mi subconsciente, siempre alerta, lo gritaba en cada mirada que cruzábamos. "No te enamores". Pero mi corazón tenía otros planes, y la lógica cedió ante la intensidad de lo que comenzaba a sentir. Ahora, el riesgo va más allá de perder a mi hijo, mi reputación, mi puesto como CEO o la credibilidad que tanto me ha costado construir. Ahora, el peligro reside en perderla a ella, en dejar ir a la mujer que nunca debió significar nada, pero que se ha convertido en todo. En medio de la desesperación, mientras la vida que construí se tambalea, tomo una decisión que lo cambiará todo. Porque esta vez no estoy dispuesto a rendirme. - Eres mía, Sofía, y no dejaré que te alejes. No a ti.  

Tu Boda, El día de Despedirme

Tu Boda, El día de Despedirme

Mo Ruoxi

Mi prometido, Alejandro Vargas, tuvo un accidente automovilístico. Cuando despertó en el hospital, me miró con los ojos de un extraño. "Disculpe, ¿quién es usted?" El médico me dijo que sufría de amnesia, pero yo sabía la verdad: estaba fingiendo. Dos días después, mi teléfono sonó y escuché su voz fría: "Necesito verte en el Registro Civil en una hora. Para firmar los papeles del divorcio". Mi corazón se detuvo. En el Registro Civil, no estaba solo. Valeria Sánchez, su ex, estaba colgada de su brazo, con una sonrisa triunfante. Ignoré su provocación y miré a Alejandro, pero él evitó mi mirada. "¿Estás seguro de esto?", mi voz apenas un susurro. Fue Valeria quien respondió: "Por supuesto que está seguro. Él no te recuerda, Sofía". En menos de treinta minutos, tenía en mis manos un certificado de divorcio. Nuestro matrimonio, que ni siquiera había comenzado, había terminado oficialmente. Valeria me dijo que tenía una hora para sacar mis cosas de la villa, o serían consideradas basura. Él permaneció en silencio, como si los cinco años que pasamos juntos no hubieran significado nada. Me apoyé contra la fría ventana del taxi, el dolor finalmente rompiendo mis defensas. Cinco años de amor, reducidos a una farsa cruel. Su amnesia era la traición más cobarde. Y lo peor era que yo, la única que conocía la verdad, había decidido jugar su juego. Las siguientes semanas fueron un infierno. Un día, mi socio me llamó con una noticia devastadora. "Sofía... la familia Vargas te ha solicitado para planear una boda". "¿La familia Vargas?" "Sí. Para Alejandro Vargas y Valeria Sánchez. La boda es en tres semanas." Mi mundo se inclinó. Me estaban pidiendo que planeara la boda del hombre que me destrozó, con la mujer que había tomado mi lugar. Tuve que aceptar; me tenían acorralada. Cuando llegué al lugar, un campo de lavandas que yo había soñado para nuestra boda, ellos ya estaban allí. "Alejandro encontró este viejo plan en su tableta", se rió Valeria. "Usaremos esto como base. Solo cámbiale algunas cosas para que sea más... espectacular. Más a mi estilo". Era mi plan, mi sueño, robado y profanado. La fecha que eligieron era la misma que Alejandro y yo habíamos fijado para la nuestra. "Por supuesto", dije, con una sonrisa tirante y falsa. Si querían un espectáculo, les daría el mejor de sus vidas.

Tres años, una cruel mentira

Tres años, una cruel mentira

Xiao Mao Mao

Durante tres años, mi prometido Javier me mantuvo en una clínica de lujo en Suiza, ayudándome a recuperarme del estrés postraumático que destrozó mi vida en mil pedazos. Cuando por fin me aceptaron en el Conservatorio Nacional de Música, compré un boleto de ida a la Ciudad de México, lista para sorprenderlo y empezar nuestro futuro. Pero mientras firmaba mis papeles de alta, la recepcionista me entregó un certificado oficial de recuperación. Tenía fecha de hacía un año completo. Me explicó que mi "medicamento" durante los últimos doce meses no había sido más que suplementos vitamínicos. Había estado perfectamente sana, una prisionera cautiva de informes médicos falsificados y mentiras. Volé a casa y fui directo a su club privado, solo para escucharlo reír con sus amigos. Estaba casado. Lo había estado durante los tres años que estuve encerrada. —He tenido a Alina bajo control —dijo, con la voz cargada de una diversión cruel—. Unos cuantos informes alterados, el "medicamento" adecuado para mantenerla confundida. Me compró el tiempo que necesitaba para asegurar mi matrimonio con Krystal. El hombre que juró protegerme, el hombre que yo idolatraba, había orquestado mi encarcelamiento. Mi historia de amor era solo una nota al pie en la suya. Más tarde esa noche, su madre deslizó un cheque sobre la mesa. —Toma esto y desaparece —ordenó. Tres años atrás, le había arrojado un cheque similar a la cara, declarando que mi amor no estaba en venta. Esta vez, lo recogí. —De acuerdo —dije, con la voz hueca—. Me iré. Después del aniversario de la muerte de mi padre, Javier Franco no volverá a encontrarme jamás.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro