El príncipe del Inframundo

El príncipe del Inframundo

Dalia Sánchez

5.0
calificaciones
1.3K
Vistas
22
Capítulo

-Requisito: [✓] Leer IDALLY ------------------------------------------ "La debilidad es cosa de humanos más no de monstruos". ----------------------------------------- Traiciones por doquier, eso quedan. El villano que aún persiste entre las sombras y un rostro al cual no pensó volver a ver. El infierno está por iniciar y aunque no lo crean su palabra es la LEY.

El príncipe del Inframundo Capítulo 1 Cap. uno

-Príncipe, la manada Luna oscura solicita nuestro apoyo por ser parte del tratado-informa uno de mis hombres un tanto agitado-También solicita protección para su hija.

Malditos cazadores.

Siempre intentando salirse con la suya.

Siempre causando problemas.

Me levanto de golpe del asiento, esto no puede quedarse así, no pueden las cosas continuar de esta manera.-Manda a los hombres necesarios para acabar con ellos-ordeno completamente decidido, hay que tomar cartas en el asunto cuanto antes.-si no es suficiente tomaremos medidas drásticas.

El chico asiente y sale inmediatamente de la habitación llevándose consigo mis palabras, apenas él se retira, por la puerta ingresa Ethan, mi mano derecha, él único que me ha acompañado desde el principio hasta donde nos encontramos.

He oído que han atacado a la manada Luna oscura. ¿Qué haremos Jordán?-cuestiona un tanto preocupado, sabemos que significa eso para nosotros, si dejamos que esto marche y no hacemos nada, estaríamos perdiendo dominio-Los cazadores últimamente han estado atacando varias manadas y reinos, el ataque a la manada Luna oscura nos puede afectar, si esto sigue así después irán por las otras manadas y reinos con los que hemos hecho tratados.-explica mientras toma asiento el sofá, no deja de observarme en ningún momento, espera una respuesta.

Tengo en claro las pérdidas que tendremos si esto sigue, por ello es mejor erradicar el problema desde la raíz.

No podemos permitir que esto interfiera con nosotros, mucho menos que nos haga vernos débiles.

-Erradicar el problema desde la raíz, Ethan, eso haremos-le doy la solución más segura para todos, si dejamos que esto crezca más adelante podemos ser nosotros los que seamos atacados.

Debemos mostrar el control y ejercemos sobre otros, de lo contrario intentaran pasar encima de nosotros.

Para eso tendríamos que entrar a su territorio y eso es como ponernos en bandeja de plata para ellos-dice mirándome fijamente a los ojos, él piensa mejor que nadie en la situación en que nos encontramos.-nadie querrá ir de infiltrado y menos sabiendo que puede costarle la cabeza.

«Nadie es tan tonto como para entrar en la boca del lobo por propia voluntad, pero nadie es tan listo como para emboscarlo.»

Si envió a alguien, sera un fracaso.

-Nunca dije que mandaría a alguien, no soy tan estúpido como para mandar a alguien más a hacer algo como esto-le digo con una sonrisa, él me mira mucho más serio debido a las palabras que le he dicho, apuesto que no era lo que él esperaba o ¿si?-Dime que no es lo que pienso-murmura Ethan parándose de golpe del mueble, no puedo evitar sonreír de lado y solo entonces él parece entender a lo que me refiero-No puedes ir, eres el príncipe de este imperio, ¿Qué haremos si te sucede algo?, nadie podría levantar este reino de nuevo.

Comprendo su punto claramente, no obstante, es imposible ignorar la situación.

Nos es imposible hacerlo de otro modo, no, me es imposible a mi confiar en otra persona para que lleve a cabo mi plan.

Tú sabes lo que siempre he dicho-le sonrió aun mas emocionado, no temo a nada y tampoco se confiar.-"Si quieres que algo te salga bien hazlo por ti mismo" y eso es lo que hare, nadie puede hacerme cambiar de opinión.

Dejarle a alguien más este trabajo podría ser un riesgo.

O salen bien las cosas, o en su camino soy traicionado.

De eso a lo otro, ¡NUNCA!

Es mejor si me encargo por mi mismo.

-No aceptó esta decisión, es demasiado arriesgado-grita enojado, ante su punto de vista esto es un riesgo, mientras que ante mi punto, dejárselo a otra persona para que lo haga es uno mucho mayor-¿Acaso has pensado en lo que sucederá si algo te pasa? Ellos no se tentaran el corazón por nada del mundo. ¡Son CAZADORES!-exclama mucho más alto que al inicio.

Como me enfada que a pesar de conocerme durante casi 9 años aún no sepa que los riesgos son lo que menos me importa, si con mi acción puedo salvar a los míos.

¿Crees que no lo sé?-pregunto con enojo, odio que no vea lo que intento salvar a costa de lo que puedo perder-Pero todo esto lo hago por ustedes, nada de lo que digas cambiará mis planes.-le repito, haciéndole saber que mi opinión no será removida, ni él, ni ninguna otra persona podrá hacerme cambiar de idea-"Después de todo en esta vida no se gana nada si no se arriesga algo."

En este mundo siempre se trata de arriesgar cosas, sino lo haces no ganas pero tampoco pierdes, por lo tanto te conviertes en un cobarde que solo puede huir, te vuelves débil.

Baja la mirada, respira profundo intentando calmarse a sí mismo.-Si no hay nada que pueda hacer, entonces permítame estar a tu lado y seguir tus instrucciones-suspira pesadamente mientras intenta convencerme-solo así estaré seguro de que nada te sucederá.

-No voy arriesgar tú vida, Ethan-respondo con voz neutra, le necesito aquí, es la única persona en quien confió aunque sea un poquito-Iré solo a ese colegio, pero estarás al mando aquí, estaremos en contacto y seguirás mis instrucciones, ya no soy un niño, puedo cuidarme solo.

Pero Jordán...-antes de acabe le interrumpo, no pienso escuchar una excusa de su parte-nada de peros Ethan, esto lo hago porque no confío en nadie más que en ti-le doy una palmada suave en la espalda-retírate.

Él obedece, sale de la habitación sin siquiera voltear a verme, está enojado, el probablemente no entiende, ni entenderá mi manera de hacer las cosas, quizás piensa que esto está mal pero yo tengo mis razones para hacerlo de este modo.

No soy como esos Reyes que se esconden detrás de sus súbditos en la guerra, al contrario yo soy y seré el primero en atacar en una-Antes sangre inocente fue derramada, conmigo al mando jamás pasará de nuevo-Como príncipe de este Imperio debo defender a los míos aunque me cueste la vida, no debo esconderme, esconderse no sirve de nada, tampoco cambia las cosas.

Narra Ethan:

¡Porque no entiende que este reinó lo necesita! Sin el nada de esto podría seguir, entonces porque se empeña en ser él, el que lleve acabó esto.

¿NO es capaz de ver que le necesitamos?

¿Acaso es tan difícil comprender que si desaparece los de arriba se apropiaran de nosotros?

Camino con frustración y resignación hacia la habitación con mil cosas en la cabeza.

Él ya no confía, está marcado por aquella vez desde hace 5 años, en ese entonces confío y eso le costó la vida de "Fred" Se culpó por haber confiado y metido a aquel joven que llamó "hermano" al palacio, aquel al que le dio la mano y le clavo un puñal por la espalda.

Ese mismo que parecía inocente y de ello no tenía nada.

¿Quieres evitar otro suceso así? Por ellos te empeñas en ser tú el que lleve a cabo al plan-me cuestionó mirando la ventana-en la vida no todos son iguales o ¿sí?

¿Como nos vemos nosotros ante tus ojos?

Cierro los ojos y cuando menos me doy cuenta el sueño se apodera de mí, me dejó caer rendido, cuando me levanto me doy cuenta que ya es hora de que Jordán asista al colegio, me doy prisa, alistó la ropa del instituto que pondrá y pongo en camino al despacho.

-Príncipe, Jordán aquí tengo su ropa-habló mientras tocó la puerta sutilmente, hasta que le escucho murmurar un "adelante", solo entonces me dispongo a ingresar, no puedo aprobar su elección sin embargo tampoco puedo reprochárselo, son sus elecciones y yo como su fiel seguidor, estoy para escuchar y acatar sus ordenes, no tengo derecho a contradecirlo.

Jordán, permíteme ayudarte-le digo, él solamente asiente en silencio, preparó la ropa para colocársela, él desabotona la camisa que trae puesta después de unos minutos tengo la vista de su espalda con aquella marca-¿Qué es eso? No dijiste que iba más a curarla y eliminarla-le preguntó con decepción, él siempre cumple su palabra.

Entonces ¿porque no lo hizo esta vez?

-Basta, Ethan-dice de manera neutra, tira de la camisa y se la pone él mismo-lo dije, pero no pude, al fin y al cabo este es mi castigo por confiar en Jemery, él supo muy bien engañarme-murmura y golpea el mueble con rabia-al final «Juzgue su pecado» debió doler pero lo disfrute-suelta con una sonrisa.

Su sonrisa no me engaña, aún le duele el haberlo hecho más sin embargó cree que fue lo mejor, no quería matarlo pero tampoco pudo evitar hacerlo, él mató a quien consideró "su hermano", le dolió pero también se emocionó al matarlo, pienso que Jordán es de las personas que mientras más cariño tenga a quien le traiciona más disfruta el matarlos, él cree que de ese modo ellos son perdonados.

Además de ello, al momento en que él los castiga absorbe sus pecados, carga con la culpa de cada uno de ellos.

«En este mundo no habrá nadie como él»

Seguir leyendo

Otros libros de Dalia Sánchez

Ver más

Quizás también le guste

Demasiado tarde, Sr. Johnston: ella se ha ido

Demasiado tarde, Sr. Johnston: ella se ha ido

Call Me Cutie
5.0

Zafiro se desangraba en el suelo del hospital por complicaciones de su leucemia aguda. Necesitaba desesperadamente que su esposo firmara el consentimiento para salvar la vida de su bebé. Pero cuando lo llamó con su último aliento, Davin estaba en una reunión, cruzando miradas cómplices con su amante, Alba. —¿Estás mintiendo sobre un hijo para sacarme dinero? Si quieres deshacerte de eso, es tu elección. Davin colgó el teléfono fríamente, condenando a su propio hijo a la muerte. Zafiro sobrevivió al aborto, pero su pesadilla apenas comenzaba. Davin la encerró en la mansión, cortó los fondos vitales para el soporte médico de su abuelo y permitió que Alba la pisoteara. Cuando Zafiro fue brutalmente atacada por matones contratados por la amante, Davin llegó al lugar solo para ver las marcas de agujas de su quimioterapia. Creyó ciegamente la mentira de que era una drogadicta. Con asco, ordenó que le cancelaran el seguro médico y la arrojó a una ruidosa sala general para que esperara la muerte sin tratamiento. Zafiro no lloró ni gritó al verse rodeada de desprecio y dolor. El hombre al que amó durante diez años la veía como una escoria mentirosa, mientras su única familia estaba a horas de ser echada a un asilo estatal para morir. Ya no había espacio para la súplica ni la esperanza. Se arrancó la vía intravenosa del brazo, dejando que la sangre goteara sin inmutarse. Iba a subastar su obra maestra bajo su identidad secreta, la mundialmente famosa diseñadora Roble, y les haría pagar a todos el precio.

Anhelando al hombre incorrecto

Anhelando al hombre incorrecto

Elysian Sparrow
5.0

Pasó diez años persiguiendo al hombre correcto, solo para enamorarse del incorrecto en un fin de semana. ~~~ Sloane Mercer ha estado locamente enamorada de su mejor amigo, Finn Hartley, desde la universidad. Durante diez largos años, ha estado a su lado, reparándolo cada vez que Delilah Crestfield, su novia, le destrozaba su corazón. Cuando Delilah se compromete con otro hombre, Sloane piensa que finalmente podrá tener a Finn para ella. No podría estar más equivocada. Desesperado y con el corazón roto, Finn decide presentarse en la boda de Delilah y luchar por ella una última vez. Y quiere a Sloane a su lado. A pesar de sus dudas, ella lo acompaña a Asheville, esperando que estar cerca de Finn de alguna manera lo haga verla como ella siempre lo ha visto. Todo cambia cuando conoce a Knox Hartley, el hermano mayor de Finn, un hombre que no podría ser más diferente a su amigo. Es peligrosamente magnético. Knox entiende a Sloane y se propone atraerla a su mundo. Lo que comienza como un juego arriesgado entre ellos, pronto se convierte en algo más profundo. Sloane está atrapada entre dos hermanos: uno que siempre ha roto su corazón y otro que parece decidido a conquistarlo... sin importar el costo. AVISO DE CONTENIDO: Esta historia está destinada exclusivamente a mayores de 18 años. Explora temas de romance oscuro como la obsesión y el deseo con personajes moralmente complejos. Aunque es una historia de amor, se recomienda discreción al lector.

Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas

Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas

Shu Daxiaojie
4.7

Observé a mi esposo firmar los papeles que pondrían fin a nuestro matrimonio mientras él estaba ocupado enviándole mensajes de texto a la mujer que realmente amaba. Ni siquiera le echó un vistazo al encabezado. Simplemente garabateó esa firma afilada y dentada que había sellado sentencias de muerte para la mitad de la Ciudad de México, arrojó el folder al asiento del copiloto y volvió a tocar la pantalla de su celular. —Listo —dijo, con la voz vacía de toda emoción. Así era Dante Moretti. El Subjefe. Un hombre que podía oler una mentira a un kilómetro de distancia, pero que no podía ver que su esposa acababa de entregarle un acta de anulación disfrazada bajo un montón de aburridos reportes de logística. Durante tres años, limpié la sangre de sus camisas. Salvé la alianza de su familia cuando su ex, Sofía, se fugó con un don nadie. A cambio, él me trataba como si fuera un mueble. Me dejó bajo la lluvia para salvar a Sofía de una uña rota. Me dejó sola en mi cumpleaños para beber champaña en un yate con ella. Incluso me ofreció un vaso de whisky —la bebida favorita de ella—, olvidando que yo despreciaba su sabor. Yo era simplemente un reemplazo. Un fantasma en mi propia casa. Así que dejé de esperar. Quemé nuestro retrato de bodas en la chimenea, dejé mi anillo de platino entre las cenizas y abordé un vuelo de ida a Monterrey. Pensé que por fin era libre. Pensé que había escapado de la jaula. Pero subestimé a Dante. Cuando finalmente abrió ese folder semanas después y se dio cuenta de que había firmado la renuncia a su esposa sin siquiera mirar, El Segador no aceptó la derrota. Incendió el mundo entero para encontrarme, obsesionado con reclamar a la mujer que él mismo ya había desechado.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro