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¿Mi mate? ¡La odio!

Capítulo 3 Reunión de alfas

Palabras:1617    |    Actualizado en: 15/07/2023

legamos en una enorme camioneta azul, que condujo Mark, haciendo que me s

e alta alcurnia, de lo contrario esta vestimenta quedaría fuera de lugar. El tambié

de las manos, a pesar de que el seguía odiándome. Las personas allí nos observaban, murmurando p

do estuvimos ubicados en una mesa. El buffet ofrecía una amplitud de platillos y pude e

valiente. -dijo una joven

aba comportándome de un modo tan inmaduro. La mujer era de cabello liso y claro, con los ojos castaños y gran

ió Mark. -Su

trevió a rechazar a un alfa. -arrugó la nariz d

mos juntos a la escuela. Sonreí al ver que no les hacía caso a sus intentos de coqueteo. Noté que los presentes

a comida, buscando también

real pena, pero no hay que hacer. -puso los ojos en blanco. -No estarán contentos y lo

a unos minutos quería marcharme para siempre de este loco mundo y ahora hasta pensaba en casarm

asi en susurros, sirviéndose una copa. -Ell

menos tres alfas que han olfateado tu debilidad e irán por ti. -Susan

-Mark frunció el ceño con severidad

pero el bullicio de los demás impidió que siguiera ha

recía ser el más rico de la reunión, porque reconocí una marca

ía imposible convivir con humanos en armonía, y mucho menos no pelear entre nosotros. Los lobos siempre hemos sido territoriales, pero hemos dejado eso de lado para prosperar. Bueno, basta

ar, todos allí eran lobos, el discurso de bienvenida de ese hombre lo había confirmado. Lo cual significaba que mi vida esta

marca la tradición, la ceremonia se realizará en la morada del lobo, el lugar donde nuestros antepasados también celebraron

cura y ya no sabía cómo disimular. Me mordí el labio para no gritar y cuando

a bailar. Una mano de detuvo, tomándome por el hombro con firmeza. Lo vi cuando giré mi cabeza. M

lcriada. -dijo al tie

que nos estaban mirando fijamente. Bailamos juntos

to no tiene sentido. -susurré,

ía a salvo, a pesar de que era un monstruo, un l

esperanza para ti de sobrevivir. -respondió en voz baja, acercándose a m

de un modo tan rápido que p

ecias, pero quieres casarte conmigo. -una lágrim

Eres la última persona que elegiría, no tienes nada bueno para of

gil con sus movimientos y disimulaba a la perfección mis ansias de escaparme de ese saló

a de las otras parejas presentes. Yo me serví el trago por mi cuenta, buscando acla

segundos. Buscaría disimular para que Mark creyera que aprobaba la idea de casarnos. Aunque claro, e

ella ponía su mano sobre su hombro. Incluso mis mejillas se enrojecieron y ella soltó una r

es sincera. Ya los conoces. -La voz de Susan

con fastidio Mark. -No tienes que a

r su hombro. -Es que te aprecio tanto que no me gustaría verte muerto. Sabes como es este

paciencia. Extendí mi mano para buscar uno de los pasteles de atún e hice como si fuera a comerlo. Fingí tr

nr

, es que amo estos pas

el contrario, él incluso soltó una risa disimulada y luego volvió a su ser

que la mayoría. Los lobos estaban tranquilos, pero s

na tumba de secretos y no mostraba amabilidad conmigo. La gente comentaba sobre nuestra boda,

peligro rondaba tan cerca de mi y yo

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¿Mi mate? ¡La odio!
¿Mi mate? ¡La odio!
“-No te escaparás de mí, Sara. -dijo él, con su voz rugosa aterradora, que me estremeció los huesos. Lo contemplé en total shock, cuando volvió a su forma humana me dejó boquiabierta. Era él, mi compañero de la escuela al que por tanto tiempo ignoré. Estaba completamente fuerte, atractivo, con el cabello azabache y los ojos penetrantes igual de oscuros. -¿Qué es lo que quieres, Mark? -pregunté, temblando, buscando cubrir mi rostro trigueño con mis manos. No me dio tiempo siquiera a pedir ayuda, cuando me cargó entre sus enormes brazos. Poseía una fuerza abrumadora y no tenía idea de a quien acudir para que me salvara. Yo vivía sola en mi departamento después de todo. Desperté con los huesos entumecidos, en una cama de plumas suave. Lo vi sentado a mi lado, con el torso enseñando los tatuajes que lo hacían ver tan peligroso. El miedo recorrió mi espalda y busqué a tientas cubrirme con mis mantas, el escote de mi camisa develaba mi femineidad. -Así es como quería tenerte, ¿Acaso no te acuerdas de mí? -preguntó Mark, pasando su mano por mi cuello, como si estuviera a punto de matarme. Yo quería hacerme la desentendida, eso sería mejor para su furia, pero yo no era mentirosa. Aquel hombre tan guapo, había sido un adolescente tímido al cual rechacé para el baile de la escuela mil veces y le negué todas las citas. Estaba tan cambiado, aunque siguiera teniendo esos ojos profundos tan característicos.”