LOST
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ristal frío y de juicio. La luz que siempre había sido la prome
arder su
eali
su propia luz pura, que ahora lo quemaban. Su semblante, usualmente la im
Aurion bajo la vista. Su voz, normalmente firme como
e acusa de la mayor traición
rilletes lo regresaron al frío suelo de mármol-. ¡Nunca he roto el voto!
. La vimos con tus ojos. Sentimos la energía que dejaste en
angustia grabada en su rostro. Quería gritar, quería defender a su amigo, pero
ó, y la balan
avanzó. Su rostro, como buen libra, era inexpresivo, despro
le, te condeno al destierro -decr
y la esencia divina de Arihwa fueron arrancadas de su cuerpo con una agonía indescriptible. Sintió como
a
avés de las nubes, dejando atrás un
bandonado a
rra, perdido de su propósito y de su identidad, apenas un eco que
fá lujoso, acunando el sueño de la humana Elena. Sobr
ente a Elena. El beso era perfe
solo Arihwa
esa farsa perfecta, res
l había
o su rostro y su nombre,
ad te condenará y tu m