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Demasiado tarde: La hija que sobra se le escapa

Capítulo 3 Capítulo

Palabras:1079    |    Actualizado en: 04/01/2026

estéril del antiséptico y e

que alegraran la

elicitación en el al

rítmico del monitor cardíaco, cont

y elevada en un cabestrillo. El homb

llamada, mis dedos

enfermera. Parecía agotada y

", pregunté con la voz r

aron rápidamente,

nal del pasillo", dijo, alisando las sábanas innecesaria

oq

pero la reprimí mientras la agonía e

s rotos. Ella

ban co

n para el dolor", d

nueva dosis", dijo disculpándose.

esto que

transformó de un dolor sordo a una sensaci

la pesada pu

e el

Da

la pequeña habitación del hospital pareciera claustrof

ada", dijo sin preámbulos

incapaz de procesar

nuó, caminando hacia los pies d

susurré; la injusticia a

ierna elevada, su ex

sabella está delicada. Sus riñones

recipiente plástico de comida para llevar sob

marisquería que le gusta a Isabella. No quería camaro

do la condensa

ma

", dije mientras mi mirada s

ño y una línea apar

que te encanta. Me dijo que solo te está

co creciendo en mi pecho. "Se me ci

personal. Sus manos se aferraron a la barandilla met

que le arruinaste la noche. Te lo comerás. Co

oma a ajo y mariscos llenó el a

", or

s, exigentes y absolutamen

hombre que

un mo

olo me quitaría energía, así que hice

un mor

o como se deslizaba una

ento, satisfecho de que su

ndose la chaqueta-.

a vuelta

ue la puerta se ce

sentía en la pierna, salté sobr

hasta el fondo

letamente vacío, hasta que no pude vomi

ntamente mientras agarrab

en la cara, jadean

lir. Me estab

en el pasillo y logré desplomarme e

al patio d

ra burbujeaba en el centro; el agua

ata de hospital abierta en la espalda,

mira q

a cabeza

una lujosa bata de seda y lucía pe

rcó lentame

flexionó, pasando sus dedos bien

ien lo salvó -dije en voz

expresión fría y cortante

", dij

acia mí y su perf

las velas de vainilla que le encendiste

respiración. El

, con una voz que parecía seda venenosa-. No

as puertas de cri

y sus ojos bril

rías tener más

o un pa

ella se

o me e

azo herido y me t

La silla de ruedas se

so me arrastró hacia abajo, anclándome al sue

lla g

grito de terror desg

¡Dante! ¡

atrás al agua poco

agitándose como si se estuvier

hospital se ab

patio, su rostro era

en el

la agitándos

izo pre

nte lo que e

y celosa que ataca

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