Demasiado tarde: La hija que sobra se le escapa
tiello en pu
de arriba finalment
nes para el gran final, con la mirada puest
taba en
jo de ellos, en el
a óxido viejo y a l
el centro del piso d
e junto a la pesad
Ahora, se arremangaba metódicamente, dejando
burete de madera en un rincón, f
ormando volutas alrededor de sus palabras-. Por ro
de ro
a una tubería de agua fría que cor
edo. El costoso vestido negro estaba r
a correa de cu
e detrás de él, asomá
, sus ojos brillaban co
-dijo con voz aguda y exigente-.
una pausa
enó con voz monótona-. Esto e
dijo haciendo pucheros
a -ordenó-. Tá
do de protege
o de arrancarme la
nó detr
o ro
llo
ontra la condensación de la t
n
tra mi piel con un
en mis hombros, c
o
r
en un
co. Pr
un prof
a de que no lo hacía por eno
o emp
atigazo ya no podía disting
ed continua de fuego qu
s costados. Oí el suave *goteo-g
ta sentir el sabor de
ía esa sat
. Pensé en el billete de Londr
despegando, con lo
s que parecían al
nta y
cue
se d
con dificulta
ayó la
uelo con un ruid
udiéndose la ceniza del pantalón-. Déjala
llo de su cinturón
mé inmedi
s no me so
rte el sue
rradiaba desde mi columna h
parado sobre mí
te momento, creí ver v
ó suspendida como si qu
su nombre desde la pue
mos? ¡Empiezan los
a mano inme
dijo, con una voz
ta y se alejó
ta de metal se
ajó con un últim
lo en la
nue
rante un largo rato, tem
o que la oscuri
no fu
o único que no pudieron quitarm
a el rincón donde se guardaba
to que los guardias de mi padre ma
e costura en la c
vertí el vodka sobr
rganta. Un sonido crudo y animal q
uja con dedos
alcanz
sí lo q
bra, con manos temblorosas y un corazón qu
vibró en m
alla iluminó la sa
o de Is
una
bajo la explosión d
estaba
mío», decía
mirando l
ntí c
tí tri
entí
n ese piso de concreto, arrastrad
é la
el te
elo frío, con la aguj
a esperando
erando mi