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Una cura para mis delirios

Capítulo 2 La ayuda

Palabras:1138    |    Actualizado en: 06/04/2023

inicia esta historia. No es un dormitorio,

rtátil. En su pantalla se aprecia un extenso documento cuyo contenido es confidencial. Detrás de él, en el centro del

entrar, así las personas que salen jamás se encontrarán con

egante escritorio y, más allá, en la

hay una mujer enferma y un

rapia c

y con algunos arañazos, se yergue y estira, como cuando trotaba por las mañanas. Su pecho sube y baja y

Ya no puedes seguir

lo felicita. Ya tendrán un tiempo a

davía trota por las mañanas-. Nos estábamos entendiendo ta

ayudarte... Me he convert

o, pero rápido. Quiere irs

erivar con

tiempo antes de

llí espera. Él la ve desaparecer por el pasillo, seguida de la estela de su p

ervativo y rocía desodorante ambienta

a, L

s el Ford azul que

es

ndolo, creo que iba a

lama Augusto antes

él sigue las señales que, como flechas, le marcan el cam

ud, ¿me pe

e el aroma de la mujer que corría. Las gua

ara él. La fotografía y va a sentarse. En el tapiz de cuero del sillón ve marcas de manos po

e ha ocurrido y revisa la fich

Alessa

: 25

trastorno de h

rece sumamente inter

as afectivas... comportamiento compulsivo... autolesión

el de la cuenta bancaria, todo está en la fic

infracción, supong

sienta fr

uerte no existe, pero se lo dejaré pasar. ¿Recuerda que m

¿Ya ti

las bragas todav

doble, hoy estoy t

alguien la seguía desde su casa. Llevaba una falda corta y una blusa

de amor,

psiquiatra t

ras no mates a nadi

ntaba también en la barra. Pidió un trago, vodka azul. No lo p

ó. Era bueno esperando, sobre todo

caron el suelo. Luka también se paró y avanzó, sincronizado

ro, el equilibrio se

y, cuando por fin lo vio, s

como el mar, la abso

la barra, al otro lado de donde ella estaba. Pi

vodka azul y se lo estaba bebiend

tenía impregnado en la ropa. En el espejo comprobó lo evidente. Sus mejillas enrojecidas, los labio

asta que tuvo arcadas. Respiró. Intentó pensar en las recomendaciones de Augusto y lo visual

y lo maldijo por ser tan sexy. Necesitaba

anas de

equila

seguía mirando el whisky, del

baño hay una lla

as... No siguió mirando o se quedaría visco. Se levantó, dejó unos billetes

lvió en la prenda que olía a cielo y

o, metió las manos

tró sus

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Una cura para mis delirios
Una cura para mis delirios
“Por culpa de su adicción incontrolable, los problemas de Alessa no han hecho más que empezar. Ha perdido su trabajo, a su novio, a su familia, sus amigos y todo porque no puede evitar que el sexo sea el centro de su vida. Ahora, involucrada con su jefe, tendrá que luchar para controlar esos deseos infernales que la poseen y no perderlo todo una vez más. Él está dispuesto a ayudarla, él quiere que la ninfómana sea sólo para él. ¿Podrá conseguirlo? ¿Podrá el amor brotar en un terreno tan herido?”