sufría dolores que le arrancaban diariamente quejas y lágrimas. Toda su vida parecía concentrarse en los dos grandes ojos azules que iluminaban su
o, Lita?-preguntábale la se?ora,
Ya sé todos
cuentos a las golosinas, a los juguetes y hasta a los libros de estampas. Por e
rse un rato pens
e me digas quién
á, y los dos murieron antes de que Lita cumpliera un a?o. Así es q
rinos de mis hermanitos viven, y ellos viven y se mueven. Mis padrinos han muerto, y yo, que no puedo
madrina es
iempre de viaje...? Pero, no atreviéndose a decir s
mo se
le con
amente ?María? fue el
muy
y b
rá muchos
y muy
é no me lo
lejos y porque er
tiva. La madre dejaba entonc
al patio a jugar con tu
tando al rato:-Mamá, ?las hadas p
lorar, y le decía, besándola en los ojo
iere, mi hijita del alma..
nada,
es que los médicos no podían curar su enfermedad. Y ella esperaba que su madrina fuera una h
lesa, llevó a Lita a la plaza, en su cochecito de manos, con sus hermanitos y sus primos. Más ella no se divertía en la plaza, porqu
os se fueron a jugar y la dejaro
?cree usted
escucharla siquier
my dear
an una palabra dicen siempre ?yes, yes, yes?, alzando y bajando
y contentos todos, menos Lita, que sentía en su cabecita aletear una peque
era el hijo de la cocinera, un muchachote de su misma edad, doce a?os; pero que parecía su padre. Ramón la idolatraba como si fuera una sant
abrió de repente, pegándose en la nariz con la cabeza del saltaperico. Pero como ella no tenía ganas
?crees tú que en e
uy serio, metiose ambas manos en lo
ste mundo no hay
ía en su ciencia. Después de su mamá, nadie le inspiraba mayor confianza. Sin embargo, de
creo que
ón casi co
con un vago te
eo... ?Qué razón tienes
e, el chic
a las he
crees e
í.
xclamó Lita triunfalmente, burlánd
chiquilla que nada sabía, a él, que estudiaba historia de Roma y mul
lo, ?crees o no c
ncesión, entre re
manda uste
Lita dijo, en voz
creto muy grande!... Acerca la oreja... ?Más!.
eslumbrado con semejante revela
ie de mi cama. Es todavía más linda que mamá. Tiene una estrella en la frente y el pelo suelto. Arrastra, como la cola de los vest
mo no vio que el chico, con sus infantiles ojos negros húmedos de piedad y de ternu
nces podré saltar y correr, y cuando se
ía deslumbrado Ram
a cocinera, Lita, y usted
s dicho... Cuando seas grande, tú trabajarás para tu mamá, y ella no será más coc
su m
a y mi mamá hace to
cultando su triste esceptic
iere, ni?a, porque V. está enfermita;
estó muy
yo siga enferma, clavada en mi silla como los
Ramón con toda su alma.-P
gas to
que cortó Ramón,
arle, además del salt
Qu
ó triunfante con una ratonera, d
i?a, qué p
! ?Qué vas a
tar... Yo quería qu
la, pobre lauchita!... ?Si te reprenden
ni?a la peque?a prisionera... Y la soltó, porque sabía que los deseos de la ni?a
cuando la laucha vuelva a la cuevita!-Y cambiando repentinamente de tema y de tono, agregó:-Te
lo formalmente,
i mama diría que es una
ncogió de
ando tu mam
scondido de mi mama nada que n
inera y yo soy la n
da que la misma Lita soltó la carcajada, una de esas sonoras
ha hecho hoy en la escuela ese pícaro de... ?cómo se llama?... Luis Matheu... Ese que se pelea con todos y está tod
y bien conocido taconeo de miss Mary que se acercaba... Ramón, c
itar y despertar
me, miss... ?Yes??-pre
Your mother
que asomaba la cabeza por la puerta de la cocina, a espaldas de l
enguaje que parecía una música de campanillas de oro. Dijole que iba a sanarla con su varita mágica y que después se la llevaría a viajar a su país, que era naturalme
espués la cara con la sábana, llena de vergü
una colcha de seda el verano pasado, tres colchas de lana: una blanca, otra celeste y otra rosada. Ella vendría a buscarlas una noche, dentro de treinta días justos. Si no estaban listas las colchas se volvería a su país, donde and
se despertó sobresaltada... Pero el hada ya había desaparecido, con su estrella sobre la frente, su
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