Venganza De La Esposa Helada

Venganza De La Esposa Helada

Lan Diao Qing Cheng

5.0
calificaciones
284
Vistas
11
Capítulo

Mi restaurante, "Alma Cocina", era mi orgullo, mi santuario. Pero una conversación susurrada, una risa ajena, lo derrumbaron todo. Era mi esposo, Mateo, el arquitecto al que todos admiraban, con Daniela, la becaria a la que habíamos ayudado. En vez de ir a la emergencia de la gala, corrí directo a la traición. Los encontré. No era un malentendido, era la verdad desnuda. "Mateo. ¿Qué demonios están haciendo?" Mi voz fue un cuchillo, pero su descaro fue peor. Daniela, la niña inocente, se convirtió en una actriz barata, fingiendo mareos para manipularlo. Mateo, mi esposo, no mostró arrepentimiento. Me acusó de hacer drama y de descuidar mi trabajo. "Madura, Sofía. Esto es una nimiedad", me dijo. Y luego, el golpe final. Un mensaje de Daniela con una foto de ellos en la cama. Y un audio, la voz de Mateo: "Sofía es fría, aburrida. Un bloque de hielo". El hombre al que amaba, me veía como un objeto sin vida. Las lágrimas se secaron, dejando solo una furia fría. Pero la verdadera puñalada llegó de la escuela de mi hija. Daniela era su maestra de arte, envenenando las mentes de los niños contra Valentina. "La maestra Daniela dice que su mamá es mala y aburrida". Vi a mi hija aislada, humillada. Y luego, supe lo que tenía que hacer. "Quiero el divorcio". La batalla apenas comenzaba, pero esta vez, yo no sería la víctima. Esta vez, no me importaba destruir su perfecta fachada. Esta vez, mi hija y yo seríamos libres.

Introducción

Mi restaurante, "Alma Cocina", era mi orgullo, mi santuario.

Pero una conversación susurrada, una risa ajena, lo derrumbaron todo.

Era mi esposo, Mateo, el arquitecto al que todos admiraban, con Daniela, la becaria a la que habíamos ayudado.

En vez de ir a la emergencia de la gala, corrí directo a la traición.

Los encontré.

No era un malentendido, era la verdad desnuda.

"Mateo. ¿Qué demonios están haciendo?"

Mi voz fue un cuchillo, pero su descaro fue peor.

Daniela, la niña inocente, se convirtió en una actriz barata, fingiendo mareos para manipularlo.

Mateo, mi esposo, no mostró arrepentimiento.

Me acusó de hacer drama y de descuidar mi trabajo.

"Madura, Sofía. Esto es una nimiedad", me dijo.

Y luego, el golpe final.

Un mensaje de Daniela con una foto de ellos en la cama.

Y un audio, la voz de Mateo: "Sofía es fría, aburrida. Un bloque de hielo".

El hombre al que amaba, me veía como un objeto sin vida.

Las lágrimas se secaron, dejando solo una furia fría.

Pero la verdadera puñalada llegó de la escuela de mi hija.

Daniela era su maestra de arte, envenenando las mentes de los niños contra Valentina.

"La maestra Daniela dice que su mamá es mala y aburrida".

Vi a mi hija aislada, humillada.

Y luego, supe lo que tenía que hacer.

"Quiero el divorcio".

La batalla apenas comenzaba, pero esta vez, yo no sería la víctima.

Esta vez, no me importaba destruir su perfecta fachada.

Esta vez, mi hija y yo seríamos libres.

Seguir leyendo

Otros libros de Lan Diao Qing Cheng

Ver más

Quizás también le guste

Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas

Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas

Shu Daxiaojie
4.8

Observé a mi esposo firmar los papeles que pondrían fin a nuestro matrimonio mientras él estaba ocupado enviándole mensajes de texto a la mujer que realmente amaba. Ni siquiera le echó un vistazo al encabezado. Simplemente garabateó esa firma afilada y dentada que había sellado sentencias de muerte para la mitad de la Ciudad de México, arrojó el folder al asiento del copiloto y volvió a tocar la pantalla de su celular. —Listo —dijo, con la voz vacía de toda emoción. Así era Dante Moretti. El Subjefe. Un hombre que podía oler una mentira a un kilómetro de distancia, pero que no podía ver que su esposa acababa de entregarle un acta de anulación disfrazada bajo un montón de aburridos reportes de logística. Durante tres años, limpié la sangre de sus camisas. Salvé la alianza de su familia cuando su ex, Sofía, se fugó con un don nadie. A cambio, él me trataba como si fuera un mueble. Me dejó bajo la lluvia para salvar a Sofía de una uña rota. Me dejó sola en mi cumpleaños para beber champaña en un yate con ella. Incluso me ofreció un vaso de whisky —la bebida favorita de ella—, olvidando que yo despreciaba su sabor. Yo era simplemente un reemplazo. Un fantasma en mi propia casa. Así que dejé de esperar. Quemé nuestro retrato de bodas en la chimenea, dejé mi anillo de platino entre las cenizas y abordé un vuelo de ida a Monterrey. Pensé que por fin era libre. Pensé que había escapado de la jaula. Pero subestimé a Dante. Cuando finalmente abrió ese folder semanas después y se dio cuenta de que había firmado la renuncia a su esposa sin siquiera mirar, El Segador no aceptó la derrota. Incendió el mundo entero para encontrarme, obsesionado con reclamar a la mujer que él mismo ya había desechado.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro