/0/20999/coverorgin.jpg?v=5e26b77f9e1505408efaa48dfcf180cc&imageMogr2/format/webp)
Mi esposa, Catalina, es una directora general multimillonaria. Para mí, es un ángel. Hace tres años, su acosador, Damián Bravo, me destrozó la mano con un martillo, acabando con mi carrera de arquitecto. Catalina me cuidó hasta sacarme del abismo, su amor era lo único que me mantenía entero.
En nuestro quinto aniversario, fui a la Secretaría de Movilidad. El empleado me miró de forma extraña.
—Señor, nuestros registros indican que se divorció hace tres años. El 12 de octubre.
El mismo día que me atacaron.
El registro también mostraba con quién se casó Catalina ese mismo día: Damián Bravo.
Mi mundo se vino abajo. Sus tiernos cuidados —¿darme de comer, vestirme, animarme a dibujar con la mano izquierda— eran todo una mentira? Encontré su casa secreta, una mansión de cristal que ella llamaba una «inversión». Dentro, no lo estaba castigando. Lo estaba besando.
Pegué la oreja al cristal y escuché las palabras que me destruyeron.
—Fue tu idea dejarlo lisiado —le susurró a Damián, acariciándole el pelo—. Era la única forma de asegurarme de que nunca me dejaría. Hiciste algo bueno, Damián. Te ganaste tu recompensa. Me ganaste a mí.
Mi amada esposa no solo me había traicionado. Había ordenado mi destrucción para convertirme en una mascota que pudiera tener en una jaula.
Mi celular vibró. Un mensaje de Catalina. «Feliz aniversario, mi amor. No puedo esperar a celebrar esta noche. <3»
Cree que soy su tesoro roto, seguro en sus manos. No tiene ni idea de que acabo de ver al carcelero con la llave. Cree que me rompió.
Pero esta noche, comienza mi escape.
Capítulo 1
Hoy era mi quinto aniversario de bodas. Fui a la SEMOVI para actualizar la dirección de mi licencia de conducir. Una tarea sencilla, algo que hacer mientras mi esposa, Catalina, planeaba nuestra velada.
La empleada, una mujer con ojos cansados, tecleaba en su computadora.
—¿Eleazar Garza?
—Sí, soy yo.
Miró su pantalla y luego a mí. Un pequeño ceño se formó en sus labios.
—Señor, necesito que confirme algunos datos.
—Claro.
—Su estado civil aquí aparece como divorciado.
Sentí que me faltaba el aire. El bullicio de la oficina se desvaneció en un zumbido sordo.
—Perdón, ¿qué? Eso es un error. Estoy casado.
La empleada no levantó la vista.
—El sistema muestra que su divorcio se finalizó el 12 de octubre, hace tres años.
Mi corazón empezó a martillarme las costillas.
—¿Hace tres años? ¿De quién… de quién me divorcié?
Leyó la pantalla con voz monótona.
—Catalina del Valle.
El nombre de mi propia esposa. Fue como un puñetazo en el estómago.
—Y… ¿dice si se volvió a casar?
Los dedos de la empleada teclearon un par de veces más.
—Sí. El mismo día. Se casó con un tal señor Damián Bravo.
Damián Bravo.
Ese nombre era una cicatriz. Una física. Instintivamente, bajé la mirada a mi mano derecha, la que solía sostener un lápiz y dibujar mundos enteros. Ahora, era una garra inútil y torcida.
Damián Bravo era el acosador obsesionado de Catalina. Hace tres años, el 12 de octubre, me acorraló en un estacionamiento. Dijo que Catalina nunca me amaría, que yo solo era una distracción temporal. Luego, tomó un martillo y me destrozó la mano, haciendo pedazos mis huesos, mi carrera, mi vida entera.
Recordé la furia de Catalina después. Había gritado, llorado, prometido hacérselo pagar. Me había abrazado, diciéndome que me cuidaría para siempre. Dijo que me amaba más que a nada en el mundo.
¿Cómo pudo casarse con el hombre que me hizo eso? ¿Cómo pudo hacerlo el mismo día?
/0/18887/coverorgin.jpg?v=9c1bfa72c230bda301b59f6729e2e4a6&imageMogr2/format/webp)
/0/9154/coverorgin.jpg?v=24eabad837c62e5b79caf1c0a30338da&imageMogr2/format/webp)
/0/317/coverorgin.jpg?v=886ec5b53cddb239da0569f9a883feec&imageMogr2/format/webp)
/0/21056/coverorgin.jpg?v=2319da75002459d8da94d6de56590807&imageMogr2/format/webp)
/0/3771/coverorgin.jpg?v=1a7f1df2bb14dd2a025f76408aa8f7ab&imageMogr2/format/webp)
/0/6286/coverorgin.jpg?v=69a830ed2bd6982ef9f6d4e49316e438&imageMogr2/format/webp)
/0/6404/coverorgin.jpg?v=20dfe6709feb62ae5449cb4fd5cc4025&imageMogr2/format/webp)
/0/7311/coverorgin.jpg?v=06a0bda9f0a78682c3f2c03eafabbcd0&imageMogr2/format/webp)
/0/19833/coverorgin.jpg?v=711922179ea147b741815a4b87d2bb02&imageMogr2/format/webp)
/0/9064/coverorgin.jpg?v=cc99fc2453d4c48a406a13d3522fb05f&imageMogr2/format/webp)
/0/9265/coverorgin.jpg?v=e5fe273b48a1b590c3a46df78b70dd29&imageMogr2/format/webp)
/0/10716/coverorgin.jpg?v=0f7056ea2c111df95b97148da60deb33&imageMogr2/format/webp)
/0/6184/coverorgin.jpg?v=e3c956f76754bddc87c4206905d9f3a9&imageMogr2/format/webp)
/0/18433/coverorgin.jpg?v=44cb1811f01214ae99c6126e53b47da6&imageMogr2/format/webp)
/0/18959/coverorgin.jpg?v=7180e0994e57e5d5056a318d84cc08ba&imageMogr2/format/webp)
/0/18047/coverorgin.jpg?v=0b050083e8416403e960b5b46aa1711e&imageMogr2/format/webp)
/0/6600/coverorgin.jpg?v=cafedad332189ab41b083664223cdc61&imageMogr2/format/webp)
/0/4843/coverorgin.jpg?v=749b567ad41e90d11c5d797f7966c9ea&imageMogr2/format/webp)
/0/5647/coverorgin.jpg?v=18c07995375be17facd0b9f9ce5ff9e3&imageMogr2/format/webp)