Mercurio Lunar: El Despertar del Hielo
ta de Engel: La
inaba por los pasillos de mármol pulido hacia mi habitación, mis pasos no emitían el más mínimo sonido. Era una habilidad que mi padre siempre elo
Talento del Eco, ella era sensible a las frecuencias emocionales de los demás, y yo sabía que mi aura en ese momento deb
si estuvieras en medio de un terremoto -susurró ella c
calor que emanaba de la encuadernación, residual de las manos de Lyon, parecía ser lo único que me mant
ndo penetrar la barrera de miedo que yo estaba erigiendo. Finalmente, as
masiado grande... ya sabes dónde estoy -dijo, antes de desaparece
eniendo. Mi habitación era un santuario de tonos grises y azules, llena de espejos que rara vez quería mirar. Me senté en el diván cerca d
jé la mirada h
re la Volatil
que hacía que mi sangre, normalmente lenta y fría, empezara a latir con una urgencia dolorosa en mis sienes. Era una fragancia que se pegaba a mi piel, un eco del fuego de Lyon que me recordaba la chispa que había saltado en
el calor que Lyon había encendido en mí. Abrí el libro con manos temblorosas. Las páginas eran de pergamino amarillento, llenas de diagramas alquímicos complejos que
lco. No era parte del
Despertar d
sividad latente que me heló la sangre y a la vez
El mercurio solo se estabiliza cuando encuentra su fuego. Lee la págin
página indicada. Allí, un diagrama mostraba una unión imposible, un círculo de escarcha resplandeciente rodeando un núcleo de llamas violetas y danzarinas. E
mundo teme lo que no puede controlar. Su virtud es la Anulación del Caos
o lo que mi padre intentaba ocultar con su sobreprotección asfixiante? Toda mi vida me habían dicho que mis ojos violetas eran un defecto, una
que cayera en cascada alrededor de mi rostro. Miré fijamente mis propios ojos. En la penumbra de la habitación, el violet
u calor, sino por la repentina y brutal diferencia co
ego que me hacía sentir real en lugar de una estatua de porcelana. Pero el miedo me golpeó de inmediato. Si él tenía razón, si yo era una de esas criat
ua de hielo y mármol, inerte. Mis padres me habían inculcado el terror a ese destino. Pero había otra faceta: el Hambre. Si mi sangre híbrida me hacía sentir cosas que otros vampiros no sentían, ¿qué pasaría si un día, en m
rsu? -susurré al espejo, con mi alie
n el Padre: La
ente escondí el libro bajo los cojines del diván y
ros. Sus ojos, de un azul pálido como el hielo profundo, me escanearon con una precisión quirúrgica, buscando cualquier señal de discordancia en mi aur
y la voluntad-. Me han llegado rumores sobre tu clase de hoy. Un incidente con un ma
una velocidad inusitada. Sabía que si Bianca estaba cerca, ella podría se
alquimia es... impredecible -mentí, sintiendo el peso de la traición en
n de desaprobación que era casi cómica para un ser inmortal-. Un académico brillante, sin duda, pero hay algo en su lina
tro, algo que rara vez permitía que saliera a la superficie. Su Virtud se intensif
veanu no se mezclan con la clase trabajadora, y menos con extraños que traen el olor del sur a nuestra
ntiendo cómo sus palabras intentaban ap
antes de cerrar la puerta, añadió una adve
se evapora. No hay término medio. Y si el hielo se vuelve demasiado maleable, se convierte en agua. Y el agua se
. Miedo de Lyon, sí. Pero sobre todo, miedo de lo que Lyon representaba para mí. Miedo de que el fuego me despertara de mi letargo
ueños esa noche, no hubo nieve ni silencio. Hubo un bosque oscuro, el rugido de un lobo, y una chispa violeta que prometía quemar to