searchIcon closeIcon
Cancel
icon 0
icon TOP UP
rightIcon
icon Reading History
rightIcon
icon Sign out
rightIcon
icon Get the APP
rightIcon

Bend Over His DeskHis secret Obsession

Phoenix Rising: The Scarred Heiress's Revenge

Phoenix Rising: The Scarred Heiress's Revenge

Xiao Hong Mao
I lived as the "scarred ghost" of the Stephens penthouse, a wife kept in the shadows because my facial burns offended my billionaire husband's aesthetic. For years, I endured Kason's coldness and my family's abuse, a submissive puppet who believed she had nowhere else to go. The end came with a blue folder tossed onto my silk sheets. Kason's mistress was back, and he wanted me out by sunset, offering a five-million-dollar "silence fee" to go hide my face in the countryside. The betrayal cut deep when I discovered my father had already traded my divorce for a corporate bailout. My step-sister mocked my "trashy" appearance at a high-end boutique, while the sales staff treated me like a common thief. At home, my father threatened to cut off my mother's life-saving medicine unless I crawled back to Kason to beg for a better deal. I was the girl who took the blame for a fire she didn't start, the wife who worshipped a man who never looked her in the eye, and the daughter used as a human bargaining chip. I was supposed to be broken, penniless, and desperate. But the woman who stood up wasn't the weak Elease Finch anymore; she was Phoenix, a tactical predator with a $500 million secret. I signed the divorce papers without a single tear, walked past my stunned husband, and wiped the Finch family's bank accounts clean with a few taps on my phone. "Your money is dirty," I told Kason with a cold smile. "I prefer clean hands." The cage is open, the hunt has begun, and I'm starting with the people who thought a scar made me weak.
Modern Revenge
Download the Book on the App

Parecía que vosotros no ibais avanzar, que cada vez que intentábamos dar un paso, también dábamos un paso hacia atrás.

La sonrisa que tenía en el rostro no me estaba siendo suficiente para seguir con nosotros, o no sé si al menos seguíamos siendo un "nosotros". Porque encontraba en muchas ocasiones, que ya éramos un trío. No uno donde tienen sexo consentido. Nuestro trío era ciego, porque una persona no sabía sobre las otras dos, es allí cuando sabes que todo acabó. La venda en mis ojos se retiró y miré el cielo, vi luz cuando solo estuve viendo oscuridad.

Estoy aquí varada en la nada, sosteniendo todo esto sola.

Vos seguir como si nada, sentado mirando cómo se derrumba todo a su alrededor. Veo un atisbo de una sonrisa en sus labios ¿le gusta que suceda así? ¿quiere ver todo en ruinas? Aprieto las manos en puños, quiero ir y golpear su cara, su hermosa cara. El hecho de que siga pensando que su rostro es hermoso, me hace enojar más.

Sois codependientes de alguien cuando, primero pones a esa persona antes que a ti. Solo por el simple hecho de que te hace feliz en ratos.

Grito para que me escuche, pero mis palabras de ayuda caen en oídos sordos. Quiero que despierte de ese sueño y recobre la compostura, se pare de ese mueble y venga a mi corriendo. Pero hay una ventana de vidrio que impide mis auxilios. Es inútil.

Intento romper el vidrio, pero mis puños no hacen nada.

Estoy cansada.

Intento salvarme, cuando comienza a arder en llamas todo el lugar. Lo dejo allí solo, preguntándome en mi huida si él hubiera hecho lo mismo que yo.

***

Comienzo a preguntarme si realmente todo lo que sueño en algún momento se volverá real. Sé que los sueños siempre tienen un mensaje detrás. Solo que yo estoy ignorándolo.

Dejándome caer en la oscuridad me sumerjo nuevamente.

***

—¿Estás aquí? —escucho una voz, pero no puedo fijar mi atención en ella. Estoy distraída constantemente, no sé a qué se debe. He pasado por esto antes, y siento que me falta algo. Meto mis manos en los bolsillos de mi sudadera, me siento fría, quiero calor. El de una persona. —¿estás ignorándome? —sacudo la cabeza para alejar esos pensamientos.

—No lo estoy haciendo. Es solo que ando distraída. —me cruzo de brazos. Estoy pensando que mejor me hubiera quedado en casa hoy. Pero recuerdo que tengo examen a esta hora. —y tengo que ir a examen —me despido de Susan para ir directo a mi clase. Espero que me vaya bien, ya que por culpa de estar pensando en el sueño que tuve, no lo hice.

Hay una fiesta en casa de un amigo y Susan quiere que vaya. Piensa que estoy cayendo en depresión otra vez. Suele pasarme a veces, no es algo que pueda controlar. Solo pasa. Un día me despierto con melancolía y tristeza profunda, que no puedo entender, ni me da apetito. Esta vez pasó, cuando me desperté ayer en medio del sueño que tuve, me llenó una tristeza profunda y afuera estaba lloviendo.

Solo pasó.

—No estoy de ánimos. —camino con ella hacia la salida. —solo iré a casa y veré unas películas.

—Es viernes, Mia, no puedes solo ir a casa. Tienes que vivir la vida, eres joven.

—Lo haré en otro momento, te lo aseguro. Pero no ahora. —bufo —como tú dices, soy joven, tengo más tiempo.

—Paso por ti a las 7.

Me deja con la palabra en la boca y se va.

Estoy sentada en mi cama viendo NETFLIX cuando Susan llama a la puerta de mi departamento, trato de ignorar sus gritos. Cuando comienza a llamar a mi celular, sé que no se irá de la puerta sin arrastrarme a esa maldita fiesta.

—¿Estás tratando de acosarme? Susan necesito descansar en mi propia cama, no quiero ir.

—Solo estoy tratando de sacarte de esa cama donde nunca vas a poder tener sexo, si no sales —escupió —te he dado tu tiempo a solas. Así que es hora de salir nena —me arrastró hacia mi propia habitación y empezó a hurgar en mi armario.

Solo la dejé hacerlo. Sabía que no tenía otra forma de detenerla.

Al final me encontraba enfrente de mi espejo con una minifalda verde ceñida y un suéter negro con cuello de tortuga ajustado, el atuendo lo usé con unas zapatillas negras de tacón grueso.

Susan miró a mí con satisfacción. Mi cabello negro, estaba en un planchado perfectamente liso.

Aunque realmente no tenía ganas de ir, cuando salgo de fiestas pongo todo mi empeño en arreglarme bien. Una chica siempre debe vestirse como si fuera la última vez que saliera. Amo la moda, y mi estilo cambia constantemente, aunque eso a veces le cueste a mi tarjeta de débito.

Susan se ha hecho cargo de mi maquillaje y accesorios. Y estamos listas para salir.

La fiesta se está dando en un antro. El cumpleañero rentó el lugar. Así que el lugar está llenísimo, trato de calmarme, porque odio mucho los lugares llenos de personas en un lugar pequeño. Me quitan la respiración, y me desespero.

—Vamos por unas margaritas —nos lleva a la barra libre, cortesía del cumpleañero.

Alguien viene directo a nosotras. Es Raúl.

—Chicas, que guapas se encuentran hoy —sonreímos. —Nunca pueden faltar las bellezas de la noche, —reprimo una risa. Raúl siempre está alagándonos en las fiestas, es un caso típico cuando quiere llevarse a la cama a una de nosotras o las dos si se puede en su afán de soltero galardonado.

***

Voy por el pasillo de la universidad y en mi camino mi hombro choca con otra persona, estoy a punto de disculparme cuando mis ojos conectan con él.

Mis labios están entreabiertos, quiero decir algo. Pero no lo hago.

Su mirada se desvía hacia otro lugar, y sigue su camino.

Mis manos se convierten en puños, dejo escapar un suspiro.

Llevo mi mano derecha hacia mi pecho, está acelerado mi corazón.

Y me odio por eso.

Read Now
CONTRATIEMPO

CONTRATIEMPO

Sophie V. Anota
Toda la vida, Mia pensó que le hacía falta algo. Sentía un vacío que nadie podía llenar. Ni los dos ex novios que tuvo pudo hacerlo posible, he allí que siempre fracasaran sus relaciones amorosas, entonces ¿Qué le faltaba? La muerte la sigue a todos lados, sueña con ella casi todas las noches y mue
Fantasía
Download the Book on the App
Read it on MoboReader now!
Open
close button

Bend Over His DeskHis secret Obsession

Discover books related to Bend Over His DeskHis secret Obsession on MoboReader