as amatorias. Su cerebro hervía; en su corazón se enrroscaban culebras mordedoras; su pensamiento era un volcán; desea
pondido en su loca pasión. ?Quién puede medir la intensidad amorosa de un corazón de estopa ó serrín? El mundo está lleno de misterios. La ciencia es vana y jamás llegará á lo íntimo de las cosas. ?Oh, Dios! ?será posible algún día demarcar fijamente la esfer
s deleitables, ya dulces como la esperanza, ya tristes como el presentimiento de sucesos infaustos. Con esto se encendía más y más en el c
miraron. ?Ay! ?Cuánto idealismo, cuánta pasión en aquella mirada! Los suspiros sucedieron á los suspiros, y las ternezas á las ternezas, hasta que un suceso imprevisto cortó el hilo de tan dulce
ó morirse en aquel mismo instante. ?Ver desaparecer al objeto amado, cual si se lo tragara la insaciable tumba, y no poder detener aquella existencia que se escapa, y no poder se
dido!-murmur
u desesperación, se le cayeron al suelo los fósforos, los periódicos y l
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